Quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso. Este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz. Papa Francisco

 

 

 

Los chispazos de Francisco

  •    Septiembre 13 de 2017
  •    Gustavo Jiménez Cadena, S.J.

Es tarea relativamente fácil seleccionar las veinte esmeraldas más preciosas de una joyería. Pero la tarea se convierte en casi imposible cuando nos presentan un costal repleto de piedras preciosas.


¿Cómo seleccionar las mejores, entre los costalados de profundas reflexiones que el Papa nos ha dejado en estos días? Sin pretender que sean lo mejor de lo mejor, me atrevo a presentar a mis lectores unos cuantos de sus chispazos:

- ¡Colombia, déjate reconciliar! La paz nos impulsa a ser más grandes que nosotros mismos.

- La reconciliación no es una palabra abstracta; reconciliarse es abrir una puerta a todas y cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto.

- Cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de paz.

- ¡Basta una persona buena para que haya esperanza! ¡Y cada uno de nosotros puede ser esa persona!

- Si me lo permiten desearía abrazarlos y llorar con ustedes, quisiera que recemos juntos y que nos perdonemos. Yo también tengo que pedir perdón. Que así todos juntos podamos mirar y caminar hacia adelante con fe y esperanza.

- Al mirar la imagen mutilada del Cristo de Bojayá contemplamos no sólo lo que ocurrió aquel día, sino también tanto dolor, tanta muerte, tantas vidas rotas y tanta sangre derramada en la Colombia de los últimos decenios.

- Ver a Cristo así, mutilado y herido nos interpela. Ya no tiene brazos y su cuerpo ya no está; pero conserva su rostro y con él nos mira y nos ama.

- El Cristo roto y amputado nos enseña que el amor es más fuerte que la muerte y la violencia.

- El diablo entra por el bolsillo. No se puede servir a Dios y al dinero.

- La verdad no debe conducir a la venganza, sino más bien a la reconciliación y el perdón.

- La inequidad es la raíz de los males sociales.

- La sociedad no se hace sólo con algunos de “pura sangre”, sino con todos.

- No queremos que cualquier tipo de violencia restrinja o anule ni una vida más.

- Quise venir hasta aquí para decirles que no están solos, que somos muchos los que queremos acompañarlos en este paso. Este viaje quiere ser un aliciente para ustedes, un aporte que en algo allane el camino hacia la reconciliación y la paz.

- A los jóvenes:

• Dejen que el sufrimiento de sus hermanos colombianos los abofetee y los movilice. Ayúdennos a nosotros, los mayores, a no acostumbrarnos al dolor y al abandono.

• Ayúdennos a los viejos a sanar nuestros corazones. No se dejen atar al odio ni al rencor del pasado, porque ustedes son los que nos pueden contagiar la esperanza.

• Mantengan viva la alegría. La alegría con Jesús nadie se las pueda quitar. No se dejen robar la alegría ni la esperanza.