Tiempo Ordinario

El año litúrgico se divide en dos momentos: los tiempos fuertes, en los cuales se celebran ciertos puntos centrales del Misterio de Cristo, y el tiempo durante el año, también llamado “tiempo ordinario”.


Los tiempos fuertes son en su orden: Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

La primera parte del Tiempo durante el año va del lunes siguiente a la fiesta del Bautismo del Señor hasta el martes anterior al Miércoles de Ceniza. La segunda parte del Tiempo durante el año va del lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés hasta el sábado anterior a la Solemnidad de Cristo Rey.

El Tiempo durante el año comprende treinta y cuatro semanas en las que no se celebra ningún aspecto particular del Misterio de Cristo. Es el tiempo más largo, cuando la comunidad de bautizados es llamada a profundizar en el Misterio pascual  de la muerte y resurrección del Señor, particularmente en la celebración de la Eucaristía dominical. El color de este tiempo es el verde, a excepción de las fiestas de los santos que puede ser blanco o rojo si son mártires. Las lecturas se hacen en forma continua tanto durante la semana (ciclo ferial años pares e impares) y el ciclo dominical (donde se leen en su orden los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas). Esto ayuda a encontrar la relación entre la Palabra de Dios y la vida cotidiana.