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Pistas para la Homilía

  •   Domingo Abril 27 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

La canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II

Lecturas:

  • Hechos de los Apóstoles 2, 42-47
  • I Carta de san Pedro 1, 3-9
  • Juan 20, 19-31

La primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, nos muestra el estado de ánimo de la primera comunidad cristiana. El dinamismo de la Pascua estaba presente en todas sus actividades; como nos lo dice el relato que acabamos de leer, “diariamente se reunían en el Templo, y en las casas partían el pan y comían juntos, con alegría y sencillez de corazón”. La presencia del Señor resucitado se expresaba en una vida comunitaria intensa, en la que la fraternidad se vivía en toda su riqueza. La comunidad apostólica es el punto de referencia e inspiración para las comunidades de vida cristiana de todos los tiempos.

Si miramos a nuestro alrededor, tenemos que reconocer que muchos hermanos nuestros viven la fe de manera individualista, y no reconocen a la comunidad como el lugar teológico por excelencia para dar gracias a Dios, escuchar la Palabra, reconciliarse con el hermano y compartir el Pan de Vida. Durante el tiempo litúrgico de Pascua, las lecturas nos irán presentando escenas de la primera comunidad cristiana, cuya vida era expresión de la alegría pascual. Al leer estos textos debemos dejar a un lado el escepticismo y el desgano que nos amordazan, y dejarnos transformar por la vida nueva que nos comunica el Señor resucitado, simbolizado en la luz que irradia el cirio pascual.

Este domingo 27 de abril la Iglesia vive un momento de gracia, pues hoy se lleva a cabo la solemne canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II. Millones de peregrinos han viajado a Roma, y muchos millones más tenemos la posibilidad de estar presentes gracias a la magia de la TV.

¿Qué mensaje nos comunica la Iglesia al proclamar solemnemente que estos dos líderes espirituales tienen los méritos para ser proclamados santos de la Iglesia e intercesores ante Dios? Significa que ellos fueron dóciles a la acción del Espíritu Santo, que los guio en su servicio a la Iglesia universal, buscaron siempre la voluntad de Dios, vivieron de manera insigne los valores del Evangelio y comprometieron todas sus fuerzas en la propagación del Evangelio; por eso la Iglesia los proclama Santos y los propone como inspiradores ejemplos de vida cristiana. Las palabras y el testimonio de vida de estos dos Papas dejaron una profunda huella en millones de personas, creyentes y no creyentes. Por eso la ceremonia que tiene lugar en Roma ha movilizado a millones de personas.

Cuando el Cardenal Angelo Roncalli fue elegido Papa, los medios de comunicación lo describieron como un pontificado de transición, lo cual sugería, en palabras coloquiales, que tendría una corta duración en razón de su avanzada edad, y que no había que esperar grandes iniciativas pastorales.

Pero los caminos de Dios son diferentes de las proyecciones humanas. El Papa Roncalli sorprendió al mundo cuando convocó a un Concilio Ecuménico, que introdujo profundos cambios en la vida de la Iglesia. Hace pocos meses celebramos los cincuenta años de la solmene inauguración de este Concilio. Sus documentos trazaron caminos que todavía están por recorrerse. Pensemos, por ejemplo, en la colegialidad episcopal, el papel de los laicos en la vida de la Iglesia, la unidad de los cristianos, el diálogo entre la fe y las culturas, etc. El Papa Francisco ha retomado la agenda del Vaticano II y la ha asumido como propia.

Juan XXIII, llamado en su momento Juan el Bueno por su amabilidad, simpatía, agudo sentido del humor y honda sabiduría popular, sigue siendo un inspirador modelo para los Pastores de la Iglesia. El Papa Francisco tiene un estilo pastoral que recuerda al papa Roncalli.

Pasemos ahora a este fascinante personaje que fue Juan Pablo II, con un carisma muy diferente al de Juan XXIII. Desde su primera intervención en el día de su elección, transmitió un contundente mensaje de seguridad y liderazgo, que continuó resonando en todas las actuaciones de su largo pontificado: ¡No tengan miedo! Con una energía extraordinaria, emprendió numerosos viajes por todo el mundo para proclamar el Evangelio, defender los derechos sagrados de la persona y denunciar las diversas formas de materialismo y relativismo de nuestra época. Su liderazgo mundial lo convirtió en protagonista destacadísimo en la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética.

Juan XXIII y Juan Pablo II ejercieron su ministerio en contextos muy diferentes:

  • Juan XXIII tuvo el valor de sacar a la Iglesia de las rígidas estructuras en las que estaba atrapada, abrió sus puertas y ventanas para que entraran vientos de renovación, y diseñó un nuevo modelo de comunicación con el mundo de la cultura y de la política.
  • Juan Pablo II ejerció un vigoroso liderazgo doctrinal en medio de hondas transformaciones culturales y de cuestionamientos de todo tipo, provenientes de dentro y fuera de la Iglesia.

Este II Domingo de Pascua será recordado como un día importante en la historia de la Iglesia del siglo XXI. Hoy es un día de acción de gracias por estos inspiradores Pastores de la Iglesia universal, que nos seguirán acompañando desde el cielo en nuestro peregrinar como Pueblo de Dios.