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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Mayo 18 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Cuando a uno le preguntan si es posible evangelizar a partir de la Ecología, la primera respuesta es: claro que sí, desde ella se anuncia al Dios Creador. Y es que se está hablando del un sacramento natural, al alcance de todos: la naturaleza. Pero en este caso sólo llegamos al Dios Creador por medio de la belleza de la obra creadora. Pero el anunciar a Jesús, Hijo de Dios ¿será posible también? ¿Se puede hacerlo desde el compromiso con el Medio Ambiente?

Uno de los documentos más empleados al hablar de Evangelización es el Decreto Ad Gentes del Concilio Vaticano II. Allí se habla de los pasos para lograrla.

El Nr. 11 propone el primer paso: el Testimonio y el Diálogo. Sería el caso de una comunidad que se acerca a otra que nunca ha oído hablar de Jesús. Y da un testimonio de respetar y amar la Naturaleza y de hablar con entusiasmo sobre el cuidado de la misma, de la atención a las personas de esta comunidad, campesina o ciudadana.

En el segundo paso, Nr. 12, se pasa a la Presencia de la Caridad. No se entiende aquí caridad como limosna, sino como servicio, como el cuidado de los niños y jóvenes por medio de la educación, en este caso educación medio ambiental, por luchar “para elevar la dignidad humana y preparar condiciones de vida más favorables”. En este momento es importante el dar ejemplo de trabajo por crear un ambiente sano, que aleje las enfermedades y desgracias.

En el siguiente Nr. 13, Evangelización y Conversión, el anuncio de Jesús se hará cuando la gente se intrigue y comienza a preguntarse ¿y estas personas por qué actúan así, qué las mueve a trabajar por nosotros, qué cambios nos están proponiendo? Entonces podrían responder con frases del evangelio de hoy: Es gracias a Aquel que nos dijo “si me aman, guardarán mis mandamientos” (Juan 14, 15); “el que es fiel a mis mandamiento y los guarda es quien me ama. Y al que me ama lo amará el Padre y yo también lo amaré y me revelaré a El” (Juan, 14 20-21).

De ahí en adelante el trabajo será por la Profundización de la fe (Catecumenado) y la Iniciación Cristiana, Y qué riqueza la que se abre ante los ojos de los nuevos catecúmenos! Este Nr. 14 mira al conocer mejor la Vida de Jesús, las prácticas de la primitiva Iglesia, los Hechos de los primeros apóstoles y después los escritos de los santos Padres, que están llenos de sabiduría ecológica, de valoración por la naturaleza.

El último paso, Nr. 15, es proponer y esperar que esa nueva comunidad cristiana o esos nuevos cristianos, den muestras de la Expresión de la Presencia de Dios en el mundo (Nr. 15), con acciones, servicios, apostolados.

El Papa Francisco toma una frase del gran teólogo Tomás que nos valdría casi como síntesis de lo dicho hasta ahora: “Santo Tomás de Aquino enseñaba que en el mensaje moral de la Iglesia hay una jerarquía, en las virtudes y en los actos que de ellas proceden. Allí lo que cuenta es ante todo la fe que se hace activa por la caridad” (Gálatas 5,6) “Las obras de amor al prójimo son la manifestación externa más perfecta de la gracia interior del Espíritu”.

Apliquemos ahora esto a nuestra vida: ¿Somos realmente del Señor con nuestro amor a la Creación? ¿Ofrecemos un testimonio con hechos como preocuparnos por la Salud integral de las personas, de los barrios ciudadanos o de las comunidades campesinas? ¿Confesamos que quien nos impulsa a actuar así es el Señor Jesús? ¿Invitamos a los demás a realizar obras por el bien de los todos?