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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Junio 08 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La Alianza del Pacífico, integrada por México, Chile, Perú y Colombia, tiene una cartera de proyectos mineros estimada en 21.000 millones de dólares de inversión.. Perú tiene una suma de 50 proyectos de cobre y oro, Chile 49 de cobre molibdeno y plata, México primer productor mundial de plata tiene previsto captar inversiones por más d 25.000 millones de dólares y Colombia con un potencial de inversión de 24 millones de dólares en 9 proyectos minero tanto subterráneos como a tajo abierto para carbón y oro.

Con estos proyectos y sus vicios ocultos como se está descubriendo, las víctimas son los ecosistemas y las comunidades campesinas e indígenas. Por eso en Colombia ha sido declarada inexequible, pero ya se está preparando un nuevo documento para validar la aprobación de algo tan dañino para el país.

Por desgracia, no podemos decir que nuestros países “quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua” (Hch 2, 7), como en Pentecostés. Los escuchamos en una propia lengua económica, el dólar. Pero el desconcierto es por algo diferentes, porque poco a poco se van descubriendo las agendas ocultas de estos proyecto

Pentecostés es lo contrario: la manifestación de Jesús invitando a los discípulos a actuar con humildad con el fin de vivir la fraternidad y la verdadera la unidad entre el género humano, comenzando por la reconciliación: “Reciban al Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados” (Juan 20,23) y añadiéndoles la posibilidad de que sus ministros pongan un Stop a quienes les falten las condiciones necesarias para recibir el perdón.

Jesús antes había saludado a sus discípulos con su consigna: “¡Les traigo la paz!”. Consigna que incluso en seguida la vuelve a repetir. Una paz que pronto se hizo patente en la forma como habitantes de pueblos tan diversos (judíos, romanos, frigios, capadocios, asiáticos, cirenaicos, etc.) se entendían y hablan un solo idioma: “A todos los oímos hablar en nuestras lenguas de las grandezas de Dios” (Hechos, 2,11).

Pentecostés es lo contrario a la Torre de Babel, donde nadie se entendía. Con proyecto como los anteriores, regresamos a esa torre simbólica del no entendimiento. Porque entenderse es trabajar por el bien de todos, por el respeto a la Creación y al Creador. No entenderse en el campo ecológico, es no ser capaces de analizar qué es lo más conveniente para nuestros países y no para las devoradoras transnacionales, sedientas de oro, plata y dólares.

Comencemos analizando esa denuncia, aplicable a la realidad actual. Es contra una torre que quiere llegar hasta el cielo, que en nuestro caso es el Capitalismo salvaje. Una economía que sólo piensa en el lucro y en hablar un mismo lenguaje, como los de Babel. Nos referimos al lenguaje de la Competencia, del Individualismo, de la Acumulación de riquezas. Este lenguaje se disfrazará de Desarrollo, de Progreso ilimitado, incluso de “locomotora minera” entre nosotros. Pero es el de un mundo construido a espaldas de Dios Creador y del hombre co-creador.