Caminos y senderos (Lucas)

  •   Domingo Agosto 26 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

De los evangelistas, Mateo y Lucas se especializan en escribir sobre la Infancia de Jesús. Mateo desde la óptica judía, presentando la genealogía de Jesús desde Abraham. Lucas desde los orígenes de la sociedad. Mateo destacando la persona de José. Lucas la de María.

Otros datos. Mateo dibujando la venida de los Reyes magos y luego la Huida a Egipto. Lucas el camino que recorre María para visitar a su prima Isabel, luego el nacimiento de Juan que irá delante a preparar los caminos de Jesús; el nacimiento en una pobre cueva y la venida de los pastores, recorriendo de prisa el camino hacia el pesebre.

La Navidad es la fiesta de la Humanidad. Es la fiesta de los niños. San Francisco de Asís, patrono de la Ecología, nos enseñó a construir pesebres donde se colocan, además de figuras humanas, las bellezas de la naturaleza, los pinos y los musgos, los animalitos que acompañan a la sagrada Familia, los arbolitos, las cascadas, los lagos con paticos, y los caminos de los Reyes y Pastores.

Si nos atuviéramos sólo a lo ambiental, destacaríamos los esfuerzos actuales de muchos grupos ecológicos para que no se arranque la piel a las montañas. Ha sido un trabajo no fácil. Muchos pobres viven del negocio de vender, en este tiempo, el musgo y los quiches para los pesebres, así como otras personas de la venta pinos artificiales con el permiso del foráneo Papá Noel.

Si nos atenemos a lo teológico de la Navidad, bastaría con el Magnificat de María (Lc 1,46-55), el Benedictus de Zacarías (Lc 1, 68-79), las alabanzas de los pastores (Lc 2,17-20), el cántico de Simeón y las palabras de Ana la profetiza (Lc 2,25-38). Nos darían para una Cristología y una Mariología.

En más de una novena de Navidad se cantan villancicos y gozos al encuentro de María con su prima Isabel y el de dos niños que aún viven en el seno materno. Uno, Juan el Bautista, que cierra el Antiguo Testamento. Otro, Jesús, que abre el Nuevo Testamento.

Quienes hacen pesebres, deben elegir a qué camino le van a dedicar más tiempo. Está el sendero de María para subir a la montaña y visitar a Isabel su prima; el camino de Nazaret a Belén de María y José; la ruta de los magos narrada por Mateo, el camino de los pastores amigos de Lucas. Y añadamos otros caminos parecidos, por desgracia, a algunos de hoy: el del exilio a Egipto para escapar del tirano Herodes y el camino de regreso a Nazaret para escapar de otro tirano, Arquelao.

Invitamos ahora, con el pretexto de lo descrito en el párrafo anterior, a un salto a las actuales Caminatas Ecológicas . Ninguna de las anteriores tenía ese nombrecito, que suena como a “turismo alternativo”. Pero adivinamos que por aquellos caminos y senderos se contempló la naturaleza, se gozó del paisaje y se alabó al Creador. Una posibilidad semejante podrían ofrecernos estas caminatas, si se organizan con estas finalidades, añadiéndoles un buen sentido crítico frente a la destrucción de los ecosistemas.

Hoy estas salidas son pensadas para huir de la cotidianidad, descansar de la ciudad, recorrer y gozar de nuevos ambientes. No se trata de competir con el turismo. No se recorre lo mismo a pie que en carro. Se abarca menos, pero se palpa mejor el terreno. Es otra manera de conocer la naturaleza, más de cerca y de coleccionar mil detalles que de otra forma pasarían desapercibidos.

Desde el carro se ven árboles. En las caminatas, éstos son compañeros de viaje. En el carro se oyen canciones, pero no se escucha la música de los pájaros ni de los ríos. El simple tener que viajar empolla cierto tipo de neurosis en algunas personas. El caminar relaja a todos los marchantes y llena sus pulmones de aire puro y el corazón de sangre oxigenada. Se convive con la vegetación, con árboles gigantescos y con líquenes y musgos, que si se contemplan despacio y de cerca, llenan el alma de admiración.

El salir a caminar es una Aventura llena de aventuras, si se marcha con compañeros esforzados por alcanzar cimas o descender a las simas de los parajes por donde se pasa. Este ejercicio exige un aprendizaje nuevo: qué tipo de ropa conviene usar, qué equipos llevar, qué comida tomar para recorrer sin dificultad más kilómetros, cómo ponerse en contacto con la naturaleza respetando sus leyes, cómo vivir la tolerancia con muchos de los caminantes.

El encuentro con Dios puede ser más sentido, pues se está en contacto directo con un sacramento natural: la naturaleza como manifestación del poder y de la sabiduría de Dios.

Sugerencias:

Seguimos proponiendo la Pedagogía Experiencial, cuyo gran promotor ha sido el ISPAJ (Instituto Superior de Pastoral Juvenil) de Santiago de Chile.

  1. Motivación: En este tema tomaremos dos palabras Abundancia y Hambre. En la Biblia tienen una traducción rara: “Las vacas gordas y las vacas flacas”. Analicemos nuestra experiencia.2. # Descripción de la Experiencia. Recordar cómo ha sido mi relación con el fenómenos del Hambre hasta hoy. ¿Lo he vivido en algún momento? ¿Lo he, al menos, sentido en personas conocidas? ¿En libros, en películas, en noticias, lo he constatado? ¿Me preocupa esta situación de algún modo?
  2. Análisis de la Experiencia. ¿Cómo he analizado el fenómeno del hambre? ¿A quién le echo la culpa? ¿Tiene que ver algo con la Ecología? ¿A la palabra Abundancia le he dado una connotación negativa o positiva?Leer despacio el texto “Abundancia y Hambre (Génesis, José)”. ¿En qué aspecto aclara alguna de mis juicios anteriores? ¿En qué aspecto me cuestiona? ¿Tengo algunas diapositivas al respecto o lectura para reenviar estas páginas a mis amigos?
  3. Discernimiento. Este paso debe llevarme a mí y/o grupo a una interiorización del tema, a unos compromisos con mi realidad, a un esfuerzo por mejorar el mundo de vacas flacas.

N.B. Ojalá le envíe este tema a otras personas añadiéndole comentarios, videos, diapositivas, si es el caso.