Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Pistas para la Homilía

  •   Domingo Junio 08 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Pentecostés, inicio de la obra evangelizadora de la Iglesia

Lecturas:

  • Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
  • I Carta de san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13
  • Juan 20, 19-23

Hoy celebra la Iglesia una de las fiestas más solemnes del año litúrgico, Pentecostés. Los dones del Espíritu Santo, recibidos por los Apóstoles reunidos en oración, son el comienzo de la obra evangelizadora de la Iglesia. Podemos afirmar que hoy es el aniversario de su fundación.

La palabra griega pentecostés significa que esta fiesta tiene lugar cincuenta días después de la resurrección del Señor. Como muchas de las celebraciones cristianas, Pentecostés está relacionada con celebraciones del pueblo de Israel:

  • En sus orígenes, era la fiesta de la recolección de la cosecha. Era un evento alegre, en que la comunidad expresaba su acción de gracias por el alimento que el campo le dispensaba. Ofrecían a Yahvé los primeros frutos de la cosecha.
  • Posteriormente, en este día el pueblo de Israel celebraba el aniversario de la Alianza sellada entre Dios y su pueblo. Según el libro del Éxodo, esta alianza había tenido lugar al tercer mes después de la salida de Egipto.
  • La Iglesia recogió esta tradición religiosa del pentecostés judío y la redireccionó a la celebración de la irrupción solemne del Espíritu Santo en la comunidad apostólica, llegando a su plenitud la Pascua del Señor; así comienza una nueva etapa en la historia de la salvación, el tiempo de la Iglesia.

El relato de Pentecostés, tal como aparece en el libro de los Hechos de los Apóstoles, contiene los elementos literarios característicos de las teofanías del Antiguo Testamento. Recordemos que las teofanías eran expresiones particularmente solemnes de la presencia de Dios; en el lenguaje propio de las teofanías abundan las expresiones sensoriales; en el texto que nos ocupa se hace referencia a un ruido muy fuerte como si se tratara de un viento huracanado, las lenguas de fuego que se posan sobre las cabezas de los Apóstoles y el hecho extraordinario de expresarse en otros idiomas, lo que les permitió comunicarse con personas de otras nacionalidades que habían acudido a Jerusalén para las fiestas religiosas.

¿Cuál es el significado profundo de la experiencia de Pentecostés vivida por los Apóstoles?

  • Es el cumplimiento de una promesa que el Señor les había hecho en repetidas ocasiones. Después de su resurrección, les había confirmado esta promesa hecha durante su ministerio apostólico: “Dentro de pocos días ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo” (Hechos 1, 5)
  • Pentecostés es la culminación de la misión que el Padre le había confiado. Cristo resucitado y glorificado concluye su misión con este sublime regalo; como lo recitamos en el Credo, el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Pentecostés es la plenitud de la Pascua.
  • Pentecostés es la confirmación de la comunidad eclesial como el lugar teológico donde recibimos el don de la fe, escuchamos la Palabra, oramos, compartimos el Pan. En este día es muy importante subrayar el carácter irremplazable de la comunidad eclesial, ya que nuestra cultura es fuertemente individualista; el YO pretende ser el centro de nuestro pequeño universo individual. En la experiencia cristiana de Pentecostés, el YO aislado carece de sentido; el YO sólo puede crecer dentro de un NOSOTROS comunitario.
  • Pentecostés es también el punto de partida de la misión de la Iglesia. La fuerza comunicada por el Espíritu Santo los convirtió en sus testigos en Judea, en Samaria y los llevó hasta los confines de la tierra.

Resumiendo, Pentecostés es el cumplimiento de una promesa hecha por Jesús a sus discípulos; es la culminación de la misión que el Padre le había confiado; es la plenitud de la Pascua; es la confirmación de la comunidad como lugar de encuentro con el Señor; es el punto de partida de la misión evangelizadora de la Iglesia.

Después de haber reflexionado sobre el sentido de esta solemne fiesta, los invito a centrar nuestra atención en el texto de la I Carta de san Pablo a los Corintios que acabamos de escuchar. El Apóstol se refiere a los dones y carismas que el Espíritu Santo concede a los miembros de la comunidad eclesial:

  • La palabra carisma proviene del griego y en su significado más amplio expresa los dones que Dios-amor concede a sus hijos; en un sentido más preciso y técnico, esta palabra designa las gracias espirituales especiales y las cualidades concedidas a cada cristiano para realizar su labor en la Iglesia.
  • En el texto de esta Carta que nos ocupa, el Apóstol destaca la diversidad de dones y vocaciones dentro de la Iglesia, así como su unidad: “Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo”.
  • Por eso hay que revisar cuidadosamente la autenticidad de los carismas para comprobar si contribuyen a la construcción de la Iglesia o si responden a intereses individuales que nada tienen que ver con el plan de Dios. A manera de ejemplo, recordemos el carisma transformador de grandes figuras eclesiales como San Francisco de Asís, Santo Domingo, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, la madre Teresa de Calcuta. Fueron mujeres y hombres de fe, con una profunda vida interior, cuya inspiración y carisma han tenido un profundo impacto en la vida de la Iglesia. Ciertamente, todos ellos tuvieron que superar muchos obstáculos para sacar adelante sus proyectos de renovación, y la autenticidad de su carisma ha sido puesta a prueba a lo largo de los siglos; y la historia los confirma.
  • Por el contrario, hay que mirar con sospecha aquellas organizaciones religiosas que, en lugar de fortalecer los vínculos de comunión y colaboración entre los miembros de la Iglesia, pretenden establecer sus propios feudos y quieren sacar adelante su comprensión particular de la Iglesia, dando la espalda a las grandes orientaciones de la Iglesia que nos convocan a la unidad de propósitos.

Con esta fiesta de Pentecostés culmina el tiempo litúrgico de Pascua. Como los discípulos transformados por los dones del Espíritu Santo, después de haber celebrado con devoción los misterios pascuales, dispongámonos a llevar la Buena Noticia de la paz y la esperanza del Resucitado a nuestras familias, a los amigos, a los compañeros de trabajo. Que viendo nuestro testimonio de vida, se sientan atraídos por la Persona y el mensaje de Jesucristo.