Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Guión para la radio

  •   Domingo Junio 29 de 2014
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“Apacienta mis corderos” (Jn 21, 15)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy es un juramento de fidelidad entre Jesús y Pedro. A ese juramento sigue la misión que Jesús confía a Pedro. ¿Cuál será?

Lectura del santo evangelio según San Juan (Jn 21, 15-19)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, cuando terminaron de comer, dice Jesús a Simón Pedro:

JESÚS – Simón hijo de Juan, ¿me quieres más que éstos?

NARRADOR/A – Él le responde:

PEDRO – Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

NARRADOR/A – Jesús le dice:

JESÚS – Apacienta mis corderos.

NARRADOR/A – Le pregunta por segunda vez:

JESÚS – Simón hijo de Juan, ¿me quieres?

NARRADOR/A – Él le responde:

PEDRO – Sí, Señor, tú sabes que te quiero.

NARRADOR/A – Jesús le dice:

JESÚS – Apacienta mis ovejas

NARRADOR/A – Por tercera vez le pregunta:

JESÚS – Simón hijo de Juan, ¿me quieres?

NARRADOR/A – Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le dijo:

PEDRO – Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.

NARRADOR/A – Jesús le dice:

JESÚS – Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro, cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías; cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te atará y te llevará a donde no quieras.

NARRADOR/A – Lo decía indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Después de hablar así, añadió:

JESÚS – Sígueme.

Pregunta 1 – ¿Son importantes Pedro y Pablo?

San Pedro y San Pablo fueron dos personas ordinarias transformadas en personas extraordinarias por la gracia de Dios. Pedro y Pablo forjaron los principios básicos por los que vivimos los cristianos. Pedro, el apóstol de los judíos, y Pablo, el apóstol de los gentiles, son el cimiento y el principio de la Iglesia.

La Iglesia es como un gigantesco iceberg viajando por el mar. Algo vemos en la superficie: santos como Pedro y Pablo.

Pero debajo, en lo profundo, hay una iglesia con vida, con perdón, con buenas noticias.

Hay en ella muchas vidas heroicas, oración profunda, servicio generoso, la lucha por hacer el bien a todos. El Cristo, por el que Pedro y Pablo dieron sus vidas, sigue animando y fortaleciendo a todos los creyentes de hoy.

Pregunta 2 – ¿Qué aprendemos de Pedro?

La pregunta más importante que Pedro tuvo que contestar a lo largo de su vida fue la pregunta de Jesús:

-¿Quién dice la gente que soy yo? Y Vds, ¿quién dicen que soy yo? Y Pedro responde:

-"Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios Vivo". Bella confesión de fe.

Pero ella no basta. Pedro le traicionó después tres veces en la Pasión. Y Jesús quiere asegurarse la fe de Pedro antes de encomendarle la misión de su vida, y le pregunta tres veces: “¿Me amas más que éstos?”.

Aprendemos de Pedro a ser humildes, a arrepentirnos de nuestros pecados, a asumir responsabilidades y la misión, que Dios nos confíe.

Pregunta 3 – ¿Cuáles son las características de Pedro, como enviado de Jesús?

Jesús se las indica con toda claridad y precisión:

1-“¿Me amas fuertemente hasta el sacrificio?”

El primer paso para estar con Jesús es amarle. Jesús no quiere esclavos, sino amigos, más aún, hermanos incondicionales, que lo amen sobre todas las cosas. El amor es la calificación más básica para el servicio cristiano. Es indispensable (cf. 1 Corintios 13:1-3).

2-“Apacienta y cuida mis corderos, mis ovejas” a los miembros de la Iglesia (vv. 14-17).

Se lo repite tres veces. Jesús había prometido a Pedro hacerle “pescador de hombres” (Mateo 4:19; Marcos 1:17). Ahora, le da a Pedro un papel de pastor, que no sólo lleva a las ovejas a pastar, sino que las cuida y se preocupa de su salud y de su seguridad.

3-“Extenderás tus manos, otro te atará y te llevará a donde no quieras.” Es decir, morirás en cruz.

Será una misión peligrosa. Le anuncia que será condenado a ser crucificado. En Roma el condenado a la cruz llevaba la pieza horizontal de la cruz sobre los hombros con los brazos atados a cada lado. Y se dice que Pedro pidió ser crucificado boca abajo porque no se creía merecedor de emular a su Señor.

4-“Sígueme”, pero no como lo siguió antes, cuando lo negó tres veces (13:38).

S. Ignacio en los Ejercicios quiere que pidamos un conocimiento interno de Jesús, para más amarle y seguirle en la misión que nos confíe. Quizá se inspiró en este pasaje de Pedro.

Éstas deben ser también las características de cualquiera enviado por Dios. Pedro y Juan subían al templo para la oración de media tarde. Un paralítico les pidió limosna. Pedro le dijo:

No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina.

Y el paralítico se levantó de un salto, y entró con ellos en el templo.

Pregunta 4 – ¿Qué aprendemos de Pablo?

Nació en Tarso (Turquía). Era judío, muy influenciado por la cultura helénica.

Yendo a Damasco (Siria) a encarcelar a cristianos, cae del caballo, y Jesús le pregunta: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” (Hechos 22, 7). Y él cuenta: “Dios me llamó por su mucho amor, y me reveló a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos” (Gál 1, 15-16). El anuncio de la Buena Noticia de Jesús fue su misión y su pasión: “¡Ay de mí si no anuncio la Buena Noticia!” (1 Co 9, 16).

Su predicación se centró en la persona de Jesús, como Salvador de todos los hombres por Cristo y en Cristo. Fue un gran comunicador, utilizando los medios de comunicación de entonces: las cartas. En ellas aparecen frases lapidarias.

Pregunta 5 – ¿Qué frases lapidrias, por ejemplo?

-“Fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo" (Rom, 5, 9-10).

-“Vengo a predicar a Cristo, pero a Cristo crucificado”.

-Pero su fe es también pascual: también en el Resucitado. Así lo confiesa a la comunidad de Corinto.

Después de proclamar que Jesús “resucitó al tercer día según las Escrituras”, confiesa: “Por último se me apareció a mí, que soy como un aborto, porque yo soy el último entre los apóstoles” (I Cor 15, 4.8-9).

-Pablo, según sus propias palabras, fue el último en llegar, pero fue el primero en recorrer ciudades y en traspasar fronteras, para llevar la Buena Noticia hasta el confín de la tierra conocida. No se ruboriza al afirmar: “Me honra haber anunciado la Buena Noticia donde todavía no se había nombrado a Cristo” (Rom 15, 20). A él se deben los primeros escritos del Nuevo Testamento. Trece de ellos aparecen con su nombre.

-“Si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece… Ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13, 1-13).

- Nos invita, a pesar de todo, a competir bien, a completar la carrera, a guardar la fe en Jesucristo.

En cierta ocasión fue a la plaza pública de Atenas, donde había altares de dioses. El encontró un altar que decía: “Al Dios desconocido”. Y él se puso a predicar allí hablando de Jesús. Y logró la conversión de algunos.

Fue acusado de predicar a Jesús y no al emperador. Lo querían condenar. Pero él recurrió a que era ciudadano romano, y no lo podían ajusticiar fuera de Roma. Y fue enviado allí como prisionero. Pero él convirtió hasta a los carceleros. Finalmente fue decapitado en Roma.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí Jesús nos da una misión. Imitemos a Pedro y Pablo, en el cumplimiento de nuestra misión.