Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Pistas para la homilía

  •   Domingo Julio 20 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Descubramos el auténtico rostro de Dios

• Lecturas:
- Libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19
- Carta de san Pablo a los Romanos 8, 26-27
- Mateo 13, 24-43

• Los seres humanos vamos desarrollando la imagen de Dios a partir de las experiencias que tenemos a lo largo de la vida. Cuando hablamos de experiencias, tenemos que reconocer que las hay positivas y negativas:

- Entre las experiencias positivas que nos ayudan a descubrir que Dios es amor, la familia es fundamental. Unos padres amorosos, que dialogan con sus hijos y que se rigen por los valores éticos, son los grandes protagonistas para avanzar en la construcción de una fe adulta.

- Igualmente, Dios se nos revela a través del mundo que nos rodea. La naturaleza es un canto continuo que proclama la existencia de Dios, que creó esta sinfonía infinita de formas y colores, un universo en expansión que los científicos apenas están descubriendo con la ayuda de potentes telescopios y satélites; en los laboratorios también vamos avanzando en el conocimiento del microcosmos y el origen de la materia. Para el que quiera escuchar el mensaje, esta infinita riqueza no puede ser fruto del azar sino que es un proyecto en el que Dios está en el origen de todo.

- Así como hay experiencias afectivas y de contemplación del mundo que nos invitan a avanzar en el conocimiento de Dios, también hay experiencias devastadoras que bloquean la mente y el corazón para abrirnos al reconocimiento de Dios. Es muy difícil que un niño que ha padecido el maltrato físico y afectivo y no ha saboreado una caricia, pueda abrirse a un Dios que es padre y madre y nos protege... Las diversas manifestaciones del mal (pensemos en la explotación de los seres humanos, las guerras, muchas de las cuales se quieren justificar en nombre de un Dios guerrero) hacen muy difícil descubrir a un Dios justo y misericordioso.

• Con estas consideraciones iniciales queremos expresar que el descubrimiento de Dios y la imagen que nos formamos de Él están condicionados por las experiencias positivas y negativas que nos han marcado a lo largo de la vida. Por eso la acción evangelizadora de la Iglesia debe explorar atentamente la historia personal y comunitaria de las personas a las que desea llevar el anuncio del Señor resucitado. Antes de hacer el anuncio hay que preparar el camino, curar heridas, favorecer una catarsis que libere las cargas interiores que agobian.

• En este proceso de descubrimiento del auténtico rostro de Dios, la liturgia de hoy nos ofrece un texto muy expresivo, tomado del libro de la Sabiduría. A continuación queremos destacar algunas expresiones que nos llenan de esperanza y nos abren horizontes:

- “Tú, Señor, que cuidas de todas las cosas”. Estas sencillas palabras nos recuerdan que no estamos solos en el camino de la vida. Aunque nos hayan abandonado los familiares y amigos, Dios es el acompañante fiel que nos protege siempre con su providencia.

- “Juzgas con misericordia y nos gobiernas con delicadeza”. Estas afirmaciones sobre Dios contrastan brutalmente con el comportamiento de los poderosos de este mundo que imponen su voluntad porque tienen el dinero para hacerlo, las influencias para que siempre se les dé la razón o tienen la capacidad de intimidación para doblegar a los demás.

- “Has enseñando a tu pueblo que el justo debe ser humano”. Las personas que tienen responsabilidades de gobierno en las organizaciones deberán tener sentido de humanidad como criterio para el ejercicio de la autoridad.

- “Has llenado a tus hijos de una dulce esperanza, ya que al pecador le das tiempo para que se arrepienta”. Los seres humanos reaccionamos en caliente y tomamos decisiones radicales movidos por las pasiones. En este texto del libro de la Sabiduría, se nos revela un Dios que nos da tiempo para cambiar el rumbo.

• Esta revelación del auténtico rostro de Dios que encontramos en el libro de la Sabiduría llega a su plenitud en la revelación de Jesucristo, quien nos introduce en el misterio de Dios y nos invita a llamarlo Padre.

• En las Catequesis para preparar a los niños a la Primera Comunión y a la Primera Confesión, con frecuencia se escuchan expresiones que muestran a Dios como un fiscal inclemente, que está acechando al pecador para cobrarle sus faltas, como si Dios disfrutara del sufrimiento de los hombres… Hay enfoques catequéticos que no anuncian la alegría del Evangelio sino que están impregnados de temor.

• Es hora de terminar nuestra meditación dominical. Que estas sencillas reflexiones que hemos hecho, inspiradas en el texto del libro de la Sabiduría, nos estimulen a avanzar en el conocimiento de Dios amor y nos ayuden a eliminar, del lenguaje catequético, aquellas expresiones que desfiguran el auténtico rostro de Dios, que nos ha sido revelado por Jesucristo que llama a los que están cansados y agobiados para aliviarlos. Como agentes evangelizadores, debemos facilitar este encuentro de la comunidad con Jesucristo; los Pastores tenemos la obligación de mostrar que la Iglesia es Madre y Maestra, lugar de encuentro del Pueblo de Dios, y no una antipática estructura burocrática.