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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Julio 27 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El libro I de los Reyes nos narra cómo Salomón en lugar de de pedir vida larga o riquezas o la muerte de los enemigos, pidió discernimiento para saber escuchar y decidir y cómo Dios le concedió sabiduría y discernimiento (I Rey, 3,11-12).

En la exhortación Africae Munus Benedicto XVI recogió sabiamente las conclusiones del II Sínodo Africano y denunció “La opulencia de ciertos grupos, que en un shock para la conciencia, sobre todo si se tiene en cuenta la pobreza crónica de los pueblos de África, que sufren los efectos de la explotación y la apropiación indebida de sus recursos” (AM, n.79).

De igual modo el Papa Benedicto XVI condenó los daños ecológicos irreversibles que algunos grupos financieros están causando en los ecosistemas africanos. En este sentido expresó claramente que “la Iglesia debe denunciar el orden injusto que impide que los pueblos de África puedan consolidar sus economías”.

Añadamos ahora las frases de la Carta a los Romanos, donde Pablo dice: “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo amamos, es decir, de los que él ha llamado conforme a su designio” (Rom.8,26).

Entonces nos es raro que se exija a nuestros pastores (incluso a los no católicos) más firmeza en condenar hechos parecidos a aquellos, que están sucediendo en nuestros países. Máxime cuando vemos que sacerdotes y laicos lo están haciendo, incluso dando su vida.

Jaime H. Díaz, cita en el libro de Amerindia “Pueblo de Dios: Miradas y Caminos”, 4 testimonios relacionados con esta problemática: El P. Álvaro Ulcué Chocué, sacerdote indígena de la etnia nasa, quien murió el 1984 asesinado por sicarios de terratenientes. El P. Tiberio Fernández Mafla, párroco de Trujillo, quien organizó comunidades campesinas y fue asesinado por traficantes de coca con la connivencia de las fuerzas armadas en 1990.. El P.Alcides Jiménez (1949-1998), hijo de humildes campesinos, quien denunció los daños ecológicos que hacía la FARC con la siembra de coca y el reclutamiento de jóvenes. Y el de una laica Yolanda Cerón (1958-2001), quien murió a manos de paramilitares en el atrio de la iglesia de N. Sra. de la Merced en Tumaco.

El evangelio de hoy nos habla de la suerte de estos tipos diferentes de personas cuando la justicia de Dios separe a los buenos de los malos: el gozo y el rechazo eterno.

Entre los malos habría que incluir a dueños irresponsables de las empresas transnacionales como hace el Sínodo Africano. Son culpables de los desastres ecológicos que estamos viviendo y que cada día crecen con mayores daños, incluso para la supervivencia del mundo entero.