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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 17 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

San Pablo en la carta a los Romanos nos habla de diferentes rebeldías. Los paganos eran rebeldes a Dios (Rom. 11, 30). Ahora son los israelitas los rebeldes (v.31). Pero Dios ha permitido esto para que obtengamos misericordia (v.32).

Tratándose de la Ecología y de su relación con el Creador hay diferentes clases de rebeldías. Una contra Él y otras a favor de Él. Estas últimas se dan cuando son contra los que se oponen a su plan de regalarnos un mundo habitable y sano. Veamos una aplicación en el caso de los Humedales.

Les solemos dar el nombre de humedales a ciertos espacios donde se alternan los espejos de agua con otros invadidos por plantas acuáticas. Gracias a ellos las aguas de los ríos, desbordados en los grandes inviernos, encuentran una especie de esponjas que las absorbe y detiene.

En los humedales de la sabana de Bogotá, conviven patos, tinguas, curies y aves muy pequeñas llamadas monjitas, por la semejanza con el hábito de ciertas religiosas. A dichos espacios llegan, en ciertas épocas del año, aves migratorias que vienen viajando casi desde los polos.

Por eso los países interesados en conservar estas especies están ayudando en la recuperación de los mismos. A Colombia llegan al año 530 especies migratorias, como las ballenas, las tortugas, pero la gran mayoría son aves.

Muchas de las empresas constructoras de urbanizaciones han estado rellenando humedales con escombros y restos de ladrillos y arena, tomándolos como botaderos de basura o como espacios para construir después. Por este causa en momentos de inviernos fuertes, han sido culpables de fuertes inundaciones y de catástrofes contra familias pobres, que viven en las orillas del río Bogotá, pues las aguas no han encontrado esas especies de esponjas y colchones para detenerse, evitando así las inundaciones. En este caso dichas entidades son rebeldes contra los planes de Dios.

La misma naturaleza no se dejó engañar y en el fuerte invierno del 2011 pasó un preaviso a las inoperantes autoridades, a los constructores angurriosos y a todos los demás habitantes, pasivos y antiecológicos de la ciudad.

En algunos casos han sido los mismos habitantes de estos sitios, los rebeldes contra estas anomalías y se han opuesto con valor a estos abusos. Es el caso de los vecinos del Humedal de la Conejera en Suba, Bogotá. Debieron levantarse varios días a las 4 de la madrugada, para oponerse y frenar el paso de las volquetas que estaban arrojando escombros al humedal contiguo. Gracias a esta rebeldía, lo salvaron y hoy es un sitio de hábitat para numeras aves, de purificación de quebradas y de descanso para los habitantes que van a visitarlo y gozar de un bosque semi-nativo y de una vista bellísima sobre la sabana.

Casos parecidos de rebeldía sana, ante otros abusos de las empresas de la megaminería y de la llamada locomotora minera, se están dando en sitios como Santurbán, Santander, en poblaciones como Piedras en el Tolima, en Jericó Antioquia y en muchas otras partes. Benditos rebeldes!