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Guíon para la radio

  •   Domingo Agosto 17 de 2014
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“También los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos”
(Mt 15, 21-28)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy presenta las barreras culturales y religiosas del tiempo de Jesús en el caso de una mujer pagana no judía, que pide ser tratada por Jesús como los judíos. ¿Qué hará Jesús? ¿Se cerrará o se abrirá a los paganos? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt 15, 21-28)

NARRADOR/A – En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares se puso a gritarle:

MUJER – Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.

NARRADOR/A – Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:

DISCÍPULOS – Atiéndela, que viene detrás gritando.

NARRADOR/A – Él les contestó:

JESÚS – Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.

NARRADOR/A – Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas:

MUJER – Señor, socórreme.

NARRADOR/A – Él le contestó:

JESÚS – No está bien echar a los perritos el pan de los hijos.

NARRADOR/A – Pero ella repuso:

MUJER – Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.

NARRADOR/A – Jesús le respondió:

JESÚS – Mujer, ¡qué grande es tu fe! que se cumpla lo que deseas.

NARRADOR/A – En aquel momento quedó curada su hija.

Pregunta 1 – ¿Le sirve a un ciego una lámpara?

<Érase un anciano ciego que, todas las noches, caminaba por las calles oscuras de la ciudad con una lámpara en la mano. Una noche un amigo le preguntó:

-¿Qué haces tú, siendo ciego, con una lámpara en la mano?

El ciego le respondió:

-“La llevo para que otros me vean, y así encuentren su camino”…> (Félix Jiménez, escolapio)

¡Qué hermoso sería si todos ilumináramos el camino de los demás!

Hoy Jesús viene a traernos la luz de cómo superar barreras nacionales, culturales y religiosas. Hoy nos presenta la historia de una mujer cananea, gentil y extranjera, y por eso despreciada y rechazada por los judíos. Pero Jesús la atiende.

Pregunta 2 – ¿Cómo es la historia de esta mujer cananea?

Jesús se va de de Galilea a Tiro y Sidón, que respectivamente están a unos 37 y 75 kilómetros al norte de Galilea en la costa del mar Mediterráneo. Es lo más al norte que Jesús viajaría. Y es un área gentil con pocos judíos.

Una vez llegado allá, su fama comienza a recorrer el territorio, y una mujer cananea pagana le gritaba usando términos judíos: «¡Ten compasión de mí, Señor, hijo de David! Mi hija tiene un demonio muy malo» ( v. 22).

Los discípulos, ofendidos por los gritos y pedidos de aquella mujer pagana y, por lo tanto, para ellos indigna de la salvación de Dios, le piden a Jesús que la atienda, para que les deje en paz.

Jesús al principio se hace el loco con esta mujer cananea. No quiere saber nada de ella: “Sólo he sido enviado a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”

Jesús, enredado en discusiones con los fariseos, quiere dejar claro que se conserva fiel al pacto de Dios en el Antiguo Testamento, que Dios no ha abandonado a su pueblo elegido, y el ministerio de Jesús es, primero que nada, para Israel.

De esta forma Jesús trata de conservar su ritmo evangelizador: primero a los judíos, el pueblo preferido en el Antiguo Testamento; después a los gentiles.

Lo mismo trató de hacer en las Bodas de Caná: “Aún no ha llegado mi hora”.

Pero la mujer tiene una gran fe. Ella llamó a Jesús “Señor” tres veces (vv. 22, 25 y 27). Es una fe que no sólo se manifiesta en palabras sino en la acción: “Vino a postrarse ante Jesús”.

Jesús se resiste: no quiere ser acusado por los judíos de que privilegia a los paganos, y le dice: "No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.”

Pregunta 3 – ¿No es insultante que Jesús llame perro a la Cananea?

Jesús no usa propiamente la palabra ‘perro’, usada por los judíos para designar a los paganos, sino la más familiar de ‘perrito’, como una mascota doméstica. Así atenúa la fuerza despectiva de la palabra “perro”.

Las mascotas son parte de la familia, tienen su comida especial, disfrutan de privilegios que se les niegan a otros animales.

De hecho la cananea no se sintió insultada, sino que se aprovecha de esa comparación para continuar con su petición. Le dice a Jesús:

-“Sí, Señor; mas los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores” (v. 27).

Jesús responde de forma exuberante:

“Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”.

Su corazón le hace romper las normas judías. Jesús tiene en cuenta la creencia judía de ser el pueblo elegido y preferido de Dios. Pero llega el momento en que su corazón supera esa barrera cultural, al ver la fe y la insistencia de aquella mujer. Su amor y compasión está por encima de ellas. Y así como en las Bodas de Caná adelantó su hora de hacer milagros, aquí también adelanta su hora de atender a todos, curando a su hija.

Jesús destaca la fe de la mujer y subraya que, por la fe, la llegada del reino de Dios puede adelantarse a los paganos.

Y la trata lo mismo que a los judíos: lo único que le exige es la fe, y en eso la cananea superó a muchos judíos.

Pregunta 4 – ¿Hoy día persisten las barreras raciales?

<Mahatma Gandhi cuenta en su Autobiografía que, siendo estudiante, leía los Evangelios y veía en las enseñanzas de Jesús la respuesta a los mayores problemas que encaraba el pueblo de la India, el sistema de castas.

Considerando muy en serio hacerse cristiano, Gandhi fue a la iglesia un domingo con la idea de hablar con el sacerdote sobre su idea pero, al entrar en la iglesia, el acomodador no le dejó sentarse, y le dijo que se fuera a adorar a Dios con su propia gente.

Gandhi se fue de la iglesia y no volvió más:

“Si los cristianos tienen también diferencias de casta”, se dijo, “mejor me quedo siendo Hindú.”>

Llegó el momento de superar barreras de raza, de nacionalidades, de lenguas, de castas, de sexo, de cultura. Todos somos iguales ante Dios. Y Jesús fue el primero en ir rompiendo esas barreras, como lo que le pasó con esta mujer cananea.

Pregunta 5 – ¿Cuál es la Buena Noticia de este episodio del evangelio?

1-En el corazón de Dios, en la Iglesia de Jesús, cabemos todos. Todos somos llamados a ser injertados en el árbol de la vida, a pertenecer y a heredar el Reino. Todos somos ovejas perdidas de Israel. Se cayó la supuesta preferencia de exclusividad de Dios para con el pueblo judío. Hay que desmantelar las estructuras que crean división y prerrogativas entre los hijos de Dios.

Jesús supera las barreras culturales, cuando se trata de ayudar al débil. Sólo pide fe.

2. Coraje por parte de la cananea. Ella era tan insignificante, que ni Jesús le hizo caso al principio. Cualquiera se hubiera desengañado y hubiera aceptado el fracaso. Pero ella arremete con fuerza. Se parece a la parábola de la viuda frente al juez, que por fin la atiende para que lo deje en paz.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí todos somos iguales. Todos nos damos la paz y comemos la misma Comunión. No hay barreras. Jesús sólo nos pide fe y amor.