Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 24 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelio de hoy se relaciona con la Ecología y el Papa actual, más de lo que aparece a primera vista. Jesús al discípulo que se atrevió a responder su pregunta de quién era Él, lo llama Pedro, piedra, roca sobre la que edifica la Iglesia. A él como es obvio lo seguirán otros en el encargo de tener las llaves del reino de los cielos. El último actualmente ene la serie es el Papa Francisco.

Francisco, eligió este nombre como Papa, por su devoción a San Francisco de Asís, patrono de la Ecología. El autor español José Antonio Merino le colocó a uno de sus libros de la colección P.P.C. un título conciso: “Francisco de Asís y la ecología”. Y presenta frases tan dicientes como esta:

“Cuando una persona ve, observa y contempla la naturaleza en toda su variedad, grandeza, belleza y dinamismo, entra en contacto con el gran misterio del ser y descubre su puesto particular en el mundo. La naturaleza no está allí de modo pasivo, pues es madre y educador para los humanos. Las flores, los árboles, los ríos, las montañas, el paisaje y los ecosistemas evocan al hombre sentimientos de inocencia, de fraternidad y le suavizan sus sentimientos de agresividad. Los hacen más buenos” (op. cit., pag. 77).

Es cierto que el Papa parece haber elegido a san Francisco más que todo por su amor a los pobres, pero de nuevo aquí encontramos una gran afinidad con la Ecología. ¿Quiénes están sufriendo más el rigor de las sequías? ¿Quiénes están sufriendo la ambición desmedida de las empresas mineras que manipulan la naturaleza, los ecosistemas, los ríos y afectan de modo tan particular a las comunidades indígenas?
El Papa no ha sido indiferente ante este fenómeno como los muestra en su exhortación “La Alegría del Evangelio”. He aquí uno de sus párrafos: “Hay otros seres frágiles e indefensos, que muchas veces quedan a merced de los intereses económicos o de un uso indiscriminado. Me refiero al conjunto de la creación. Los humanos no somos meros beneficiarios, sin custodios de las demás creaturas” (n. 215). Y añade caso en seguida: “No dejemos que a nuestro paso queden signos de destrucción y de muerte que afecten nuestra vida y la de las demás futuras generaciones”.

Nosotros como católicos debemos ayudar a que tantos esfuerzos que se están haciendo en este sentido, encuentren el pleno Sentido. Por ejemplo, en este mes, en nuestro país se han tenido reuniones importantes como la repetición de la gran asamblea de Rio+20 en la Plaza de Artesanos de Bogotá y el VIII Foro Latinoamericano y del Caribe del Carbono (FLCC), con expertos de Europa y Norteamérica, cuya finalidad no se oculta que también es económica.

Lástima que en estas reuniones el gran ausente sea el gran Ecólogo, Jesús de Nazaret.