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Guíon para la radio

  •   Domingo Agosto 24 de 2014
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!” (Mt 16, 13-20)

Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

El Evangelio del domingo de hoy trata la identidad de Jesús: ¿Es él uno de tantos genios o es el mismo Mesías, el Hijo de Dios vivo, bajado del cielo para que nos amemos y seamos tan humildes y serviciales como Él? Escuchémoslo.

Lectura del santo evangelio según San Mateo (Mt 16, 13-20)

NARRADOR/A – En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos:

JESÚS – ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

NARRADOR/A – Ellos contestaron:

DISCÍPULOS – Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

NARRADOR/A – El les preguntó:

JESÚS – Y Vds., ¿quién dicen que soy yo?

NARRADOR/A – Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

PEDRO – Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

NARRADOR/A – Jesús le respondió:

JESÚS –¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

NARRADOR/A – Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.

Pregunta 1 – ¿Te ha tocado alguna vez comprometerte con algo o alguien?

<Un domingo, un hombre de negocios fue a misa y al final felicitó al párroco por su sermón, pero le añadió:

-Si usted trabajara para mí, tendríamos que hablar.

-¿Qué me quiere decir?, le preguntó el sacerdote. El negociante le respondió:

-En los negocios, si usted quiere triunfar, tiene que conseguir que la gente firme en la línea al final de la página; si no, pronto estará fuera de los negocios.> (Félix Jiménez, escolapio).

También al amor entre novios culmina con un compromiso escrito que hay que firmar.

En el evangelio de hoy la firma la puso Pedro, cuando afirma ante todos con plena solemnidad: - “¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!”

Una declaración como la de Pedro requiere compromiso. Cuando uno ha dicho ‘Cristo’, ‘Mesías’, uno está comprometido a seguirlo, sin importar a dónde pueda guiar ese seguimiento. Cuando nos bautizamos, nos inscribimos en el libro de la Iglesia. Allí queda nuestro nombre con testigos y todo.

Mesías significa “ungido.” Los judíos sólo ungían a los sacerdotes, a los profetas, y a los reyes. De esta forma Pedro reconoce que Jesús es sacerdote, profeta, rey e Hijo de Dios.

Pregunta 2 – ¿Cómo ocurrió esto?

Un día Jesús estaba en Cesarea de Filipo (v. 27a), al norte y al pie del Monte Hermón.
Y preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”.

A esta especie de ‘encuesta de opinión’, los discípulos respondieron: “Unos dicen que Juan el Bautista; otros que Elías; otros que alguno de los profetas” (vv. 27-28).
Como diciendo: “Jesús es un Gran Hombre, pero no el Mesías.”

Para muchos el Mesías, como sucesor de David, sería un militar, que echaría fuera de Palestina al ejército romano, restableciendo la gloria de Israel y abriendo paso a una edad de oro. Y veían que Jesús no se inclinaba por el poder ni la fuerza.

Pero Jesús quiere aclarar este punto con sus discípulos, y les pregunta de nuevo: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?"

Como diciendo: “¿Soy un simple hombre, o soy el Mesías?”

Pregunta 3 – ¿Qué responden los apóstoles a esta segunda pregunta?

Pedro se convierte aquí en vocero de los apóstoles. Y da la respuesta correcta:

- “Tú eres el Cristo, el Mesías, el hijo de Dios vivo». (v. 29).

La respuesta de Pedro suscita admiración y gozo en Jesús.

Jesús felicita a Pedro por su respuesta, y le asegura que lo que él ha dicho es por una revelación directa de Dios. Es fruto de una fe sin ambigüedades.

Pregunta 4 – ¿Qué es para tí Jesús?

Muchos no han oído hablar de Él. A otros no les interesa. Para muchos probablemente Jesús es un personaje histórico famoso, un líder, un idealista, un reformador, un Jesús Superstar...

Para mí y para nosotros Jesús es el Señor, el Dios de nuestras vidas, el tesoro escondido y precioso por el que vamos dando gota a gota nuestras vida, la respuesta a nuestros interrogantes, el Maestro Camino, Verdad y Vida, la suprema razón de nuestro existir...

Jesús es lo mejor que ha existido a todo nivel. Jesús fundó la civilización del amor, dejando atrás la cultura de la venganza, del ‘ojo por ojo y diente por diente’. Él representó un avance en la civilización, y aún el mundo no ha llegado a los niveles exigidos por Él. Nos falta mucho camino como individuos y miembros de la sociedad. Nuestra misma democracia podría mejorar mucho, si siguiéramos sus consejos.

La confesión de fe firme y abierta de Pedro le ofrece a Jesús la ocasión para manifestar la misión que quiere confiar a su discípulo, a Pedro.

Pregunta 5 – ¿Qué misión confía Jesús a Pedro?

En la cultura judía el nombre indicaba la misión recibida de Dios.

Por eso Jesús le cambia el nombre. Antes se llamaba ‘Simón’. Ahora lo llamará ‘Pedro’, es decir, Piedra, Roca. Y le dice:

«Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Y las puertas del infierno – no prevalecerán contra ella – no la derrotarán».

Pregunta 6 – ¿A qué ‘piedra’ se refiere Jesús aquí?”

Los protestantes interpretan la frase diciendo que la roca es la fe que Pedro muestra cuando hace esta confesión.

Los católicos pensamos que aquí se refiere directamente a Pedro, que, lleno de fe, es la roca, sobre la que Jesús construiría su iglesia.

En años recientes ha existido un movimiento hacia el centro en estas dos interpretaciones. Muchos están ahora más dispuestos a reconocer el lugar especial de Pedro.

Ciertamente, Jesús es el líder principal de este nuevo pueblo de Dios, la piedra angular (Mt 21, 42). Y Pedro está al lado, como piedra importante, pues sobre él Jesús erige la Iglesia.

La palabra “iglesia” (del griego ekklesia) significa asamblea, reunión.

Pregunta 7 – ¿Cómo se entiende que Jesús sea la piedra angular?

Los arquitectos podrían explicarlo mejor.

<Pero te cuento lo que vi en el cumpleaños del niño Emmanuel. Sus papás organizaron una fiesta infantil para él y sus compañeros de escuela con sus papás. Y sus dos hermanas mayores, Geraldine y Andrea, se encargaron de hacer dos columnas de globos multicolores de aire. Cada columna constaba de diez pisos y cada piso estaba hecho de cuatro globos. ¿Cómo se sostenían las dos columnas? Debajo de cada columna pusieron un globo pequeño lleno de agua. Ese globito era el globo angular, que mantenía derecha cada columna de globos.>

Jesús construye su Iglesia. Él es su globo o piedra angular, Pedro está al lado, y los demás somos los globos de la columna.

Y acto seguido, el Señor confiere a Pedro la misión de “atar y desatar”, dándole “las llaves del Reino de los cielos”. En el lenguaje rabínico, el poder de “las llaves” indicaba la autoridad para “prohibir o permitir” según la ley de Moisés.

Para Pedro “las llaves” indican la función de discernir, de juzgar y perdonar, según la voluntad de Dios, revelada por Jesús al servicio del reino de las Bienaventuranzas (cf. Mt 5, 3-8).

También se refieren al sacramento de la Reconciliación con “el poder de perdonar los pecados”. Es un “poder” de servicio dado a Pedro, y en él a la Iglesia, para la salvación y liberación de los hombres.

Pero los discípulos todavía no están listos para explicar todo. Entienden que Jesús es el Mesías, pero al estilo de un rey guerrero. Aún les falta entender lo que realmente involucra ser el Mesías.

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí Jesús nos pide un compromiso, una firma, una adhesión, un seguimiento para no quedarnos al margen del gran negocio de la salvación, al margen del Reino de los cielos.