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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 31 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

San Pablo en su carta a los Romanos los invita a ellos y también a nosotros a discernir nuestra misión, nuestra responsabilidad frente a la voluntad de Dios: “Por el contrario, dejen que la renovación de su mente los transforme, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto” (Rom. 12, 2).

Aplicando esta recomendación paulina a la nuestra posición cristiana frente a los desafíos de la Ecología en estos momentos, es prioritario pensar, ante todo, en la necesidad de un cambio de mentalidad, de renovación de la mente, de “abandonar el cómodo criterio pastoral de “siempre se ha hecho así”, como nos propone el Papa Francisco (La Alegría del Evangelio, n33).

Este cambio valdría incluso frente a los que llamaríamos mitos ecológicos, como por ejemplo, el de la idea de que los bosques más viejos son decadentes y poco útiles. Deberíamos estar abiertos para admitir las conclusiones a las que llegó un estudio liderado por Nathan Stephenson, del Servicio Ecológico de Estados Unidos, con la ayuda de otros 37 investigadores de diversos países, incluido uno de la Universidad Nacional de Colombia.

Después de analizar 673.000 árboles de 403 especies distintas, de parcelas forestales en diversos climas, encontraron que 97 % de los más viejos seguían creciendo en masa, lo que les permitía capturar grandes cantidades de CO2 y eliminar carbono de la atmósfera. Es decir, los árboles viejos son vitales para mitigar el calentamiento del planeta. En la práctica es un reto a no seguir a no tumbando árboles que parecería que ya han cumplido su misión.

Pasando ahora a discernir lo bueno, lo agradable y lo perfecto, valdría la pena pensar también en qué aspectos nos deberíamos sentir más implicados.

Ver cómo lo bueno se extiende a que respetemos la creación que el Señor nos dejó. Que cuidemos aquello que está a nuestro lado y que es responsabilidad nuestra. En esto tanto el papá como la mamá en su casa, como sus hijos en el colegio tienen una obligación de tratar con cuidado aquello que el Señor no regaló. Lo mismo los excursionistas en sus caminatas o los campesinos frente a sus parcelas.

Lo que le agrada a Dios. Nuestra misión aquí es doble: que le seamos agradecidos por todo lo que nos da y que nos preocupemos de cuidar todo el medio ambiente, para bien de nuestros hermanos. Pensemos cómo por no hacerlo, por descuido de parte del gobierno y también de las personas, tantos niños están sufriendo terriblemente sed en la Guajira.

En cuanto a lo perfecto, se trataría de que abarcáramos las diferentes dimensiones de la Ecología y no nos contentáramos con una sola, así sea muy importante. Hay gente que sólo piensa en lo científico y se olvida de ser agradecidos con el Creador de la naturaleza. Hay gente que sólo piensa en la práctico y en sus ganancias. Hay gente, por el contrario, que sólo piensa en salir al campo a gozar con lo bello de las plantas y los paisajes.

Lo perfecto, incluye la contemplación estética y religiosa de las maravillas de la Creación, el estudio de la misma, el aprovechamiento de los recursos naturales y la defensa de los mismos. Es decir, no contentarnos con admirar y orar, sino pasar a la acción del conocer y del ser solidarios en algo que tiene relación con toda la humanidad, bien sea en el campo político, económico, alimenticio, medicinal, etc.