Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 14 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Los asuntos referentes a las guerras no pueden dejar de preocuparnos. Por ejemplo: ¿Por qué Bush al impulsar la guerra por el petróleo en Irak, pensó más en sus negocios y empleó los dineros de las empresas petroleras, de las que era parte, para engañar sobre otras urgencia, como narra Jorge Blaschke en la La Rebelión de Gaia?

¿Por qué la guerra colombiana actual está tan contaminada con el problema tanto del narcotráfico como del extractivismo, en especial del oro o del petróleo?

Valdría la pena hacer memoria de cómo he vivido la problemática de la guerra: ¿Cómo la he sentido? ¿He descubierto las causas más profundas: la codicia, el abuso, el pecado? ¿He pensado en las consecuencias sobre el Medio Ambiente?

La lección del Evangelio de hoy es clara. Somos deudores de Dios y de los hombres. Queremos ser perdonados y no queremos perdonar, como el segundo protagonista que aparece en la parábola, a quien sólo le debían cien denarios a diferencia del primero a quien le debían sesenta millones de denarios.

Una mirada egoísta nos cierra el corazón, como sucede con los propietarios, que han adquirido terrenos con fraudes y con la ayuda de los notarios. Una mirada generosa nos abre el corazón y nos pone a pensar en las comunidades campesinas que no tienen donde cultivar.

Cuando se nos narra la subida a la Pascua y la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, para poner un ejemplo, sucede algo parecido a la parábola que oímos hoy. Allí la multitud cortó ramas de palmeras y salieron a su encuentro con un cántico de “Hosanna! Bendito el que viene en nombre del Señor!”.

No faltará, con todo, quien se escandalice por esas ramitas cortadas. En cambio, no se fijará en el rechazo de Jesús a la pompa, a los gastos de los desfiles de los gobernantes de entonces, pues entrará en un pobre burrito, según la profecía de Zacarías (Zac 9,9) de que el Mesías será justo, victorioso, pero humilde.

Terrenos actuales que debieran ser propiedad de los campesinos pobres, por engaño de un ministro fueron a dar a grandes propietarios de cultivadores de palmas. A la vez hay pobres que venden ramos de esta palma, para ganarse unos pesitos, en semana santa. A estos se le mete pronto a la cárcel. Mientras aquel sale del país tan horondo y sólo después de un buen tiempo se les reclama para que venga a responder.

No nos oponemos a las campañas de las secretarías distritales del Medio Ambiente que ha realizado, desde años atrás, para que en la semana santa no se empleen ramos de palma de cera. Pero sí a que los castigos sean tan rápidos para unos y tan demorados para otros.