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Pistas para la homilía

  •   Domingo Septiembre 21 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

No desfiguremos el auténtico rostro de Dios

• Lecturas:
- Profeta Isaías 55, 6-9
- Carta de san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27ª
- Mateo 20, 1-16ª

• En el texto del profeta Isaías, encontramos unas palabras que enseguida atrapan nuestra atención: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor”. De manera muy sencilla, el profeta expresa la distancia infinita que separa al Creador de sus creaturas, abismo que sólo es posible atravesar gracias a la Pascua de Jesucristo.

• En Dios, encontramos la plenitud de la Verdad y del Amor; por el contrario, como creaturas, actuamos movidos por pequeños intereses, buscamos la satisfacción de nuestros caprichos sin pensar en valores más amplios y altruistas. Tenemos que reconocer que nuestra manera de valorar el mundo que nos rodea está profundamente condicionada por las experiencias culturales que nos van marcando en la vida; si hemos gozado de una niñez rodeada de afecto y ternura, nuestra manera de situarnos ante la realidad va a estar cargada de espíritu positivo; pero si la niñez y la adolescencia se han desarrollado en unas condiciones adversas, las personas irán forjando una actitud de prevención porque se sienten atacadas desde el exterior, y así se vuelven duras para poder sobrevivir en un medio hostil.

• Estas consideraciones elementales sobre la forma como vamos desarrollando las competencias sociales básicas tienen un impacto muy hondo en cuanto a la formación de los valores religiosos y a la imagen que nos vamos forjando sobre Dios. Un niño que ha estado rodeado de seguridad y cariño tendrá un terreno más fértil para descubrir el rostro amoroso de Dios, que es Padre y Madre…

• En la otra orilla, la de las experiencias dolorosas, hagamos referencia a las guerras, y muy en particular, a las que se inspiran en motivos religiosos. La lista es infinita y no existe un solo grupo religioso que pueda proclamarse inocente. ¿Qué experiencia religiosa puede quedar después de que el nombre de Dios ha servido de justificación para matar a los hermanos y que derramando sangre se hacen méritos para la vida eterna?

• A través de estos discursos ideológicos transmitidos por los líderes religiosos a sus comunidades (católicas, protestantes, musulmanas, judías, chiitas, sunitas, etc.) la sociedad ha ido desarrollando una envenenada teología que invita a adorar a un Dios que tiene amigos y enemigos, que legitima el uso de la violencia cuando es para beneficio de un grupo particular y que está de acuerdo con que los herejes sean llevados a la hoguera o decapitados…

• Frente a esta imagen tan extendida de un Dios de los ejércitos que bendice determinadas expresiones de violencia, suenan muy contrastantes las palabras del Salmo 144 que acabamos de recitar: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas”. Después de leer estos versículos del Salmo, ¿en qué quedamos? ¿Cuál es el auténtico rostro de Dios?

• Tenemos que reconocer que muchas de las expresiones que utilizamos para referirnos a Dios son simple fabricación humana, ideología burda… Proyectamos una falsa imagen de Dios a partir de nuestras ansias de poder y de los resentimientos que alimentamos; en nuestras oraciones pretendemos que Dios sea nuestro aliado y nos acompañe en aquellos proyectos que nada tienen que ver con la espiritualidad y la santidad.

• Los invito a releer las palabras del profeta Isaías que dieron comienzo a nuestra meditación dominical: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor”:

- Es posible que hayamos recibido una formación religiosa muy primitiva, a través de la cual interiorizamos una imagen de Dios construida a partir de la proyección de nuestras propias frustraciones y carencias, la cual nada tiene que ver con el Dios-Amor que se nos revela a través de Jesucristo.

- Vale la pena releer los versículos del Salmo 144, que sí descubren el auténtico rostro de Dios, y no las caricaturas que nos hemos inventado los hombres: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas”.

• A manera de síntesis, podemos tomar las palabras del apóstol Pablo que hemos escuchado hoy: “Hermanos, ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo”. Pablo recorrió un fascinante itinerario religioso, que tuvo como punto de partida una imagen de Jesucristo como el enemigo al que había que derrotar; por eso Pablo, en su juventud, fue un apasionado perseguidor de los cristianos. Pero luego se encontró con el Señor, descubrió su verdadero rostro, y su vida cambió. Por eso puede exclamar: “Para mí, la vida es Cristo”.

• En esta eucaristía dominical, pidamos la gracia de poder liberarnos de tantas imágenes contaminadas de Dios, que hemos adquirido a través de muchas experiencias negativas; y que podamos llegar al conocimiento del verdadero rostro del Padre que se nos revela en Cristo.