Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Octubre 12 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Isaías nos invita a un banquete en donde celebremos la alegría de la salvación de Dios: “Este es el Señor en quien confiamos; alegrémonos y hagamos fiesta pues Él nos ha salvado” (Is. 25, 9).

El evangelio de hoy también nos habla con lujo de detalles de un banquete y hace alusión a una invitación extensible a todas las personas, incluidos quienes estamos en esta Eucaristía, sin distinción de clases sociales.

Cuando se da un banquete, hay trabajadores visibles e invisibles. Visibles quienes sirven a la mesa y atienden a los visitantes. Invisibles quienes cultivan los alimentos en el campo. Aquellos trabajan quizás sólo un día y les agradecemos. Estos han estado trabajando uno o más meses y a ellos no les agradecemos.

El año pasado una de las frases más llamativas en Colombia apareció en la revista Semana: “Ruanas sí, capuchas no”. Se refería a los campesinos que marchaban exigiendo un pago justo por su trabajo, el frenar la importación de alimentos sofisticados y la obligación de usar semillas transgénicas, compradas a entidades norteamericanas.

Los encapuchados, por el contrario, se encargaban de tirar piedras y romper vidrios. De nuevo: ¿A quiénes se tuvo más en cuenta? ¿Quiénes aparecieron más en los periódicos? Sin duda los últimos. Sólo algunos comentaristas hicieron notar a los lectores la justicia de las peticiones de los “de ruana”. En realidad, estos estaban trabajando no sólo por ellos, sino por todo el país.

En el banquete del evangelio apareció también un encapuchado, Fue quien entró sin el traje de bodas. Menos mal que en el periódico de Jesús no ocupó la primera plana.

Estas lecturas son también una invitación para valorar el gran banquete al que estamos asistimos: la Eucaristía. Y a caer en la cuenta que además del sacerdote, los cantores, los acólitos, los lectores, etc., también hay unas personas invisibles: los campesinos que han trabajado el trigo y el vino, al sol y al viento.

Sin duda, a ellos el Señor los tiene en cuenta. ¿También nosotros? En el proceso de paz que se realiza en nuestro país estamos invitados a hacerles justicia a todos ellos, pero en especial a quienes los paramilitares y las guerrillas los despojaron de sus tierras.