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Pistas para la homilía

  •   Domingo Octubre 26 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Un texto políticamente incorrecto

• Lecturas:
- Éxodo 22, 20-26
- I Carta de san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10
- Mateo 22, 34-40

• Si una persona completamente ajena a la tradición judeo – cristiana leyera el texto del libro del Éxodo que acabamos de escuchar, quedaría muy sorprendida, porque los protagonistas de este relato son los insignificantes ante el mundo. ¿Qué queremos decir? Los héroes de los libros de historia son los caudillos militares, los jefes políticos y los que han emprendido grandes proyectos, independientemente de si esos proyectos han traído beneficios a la humanidad o si han causado dolor y muerte. El pueblo sencillo no es tenido en cuenta en estos relatos; solo aparece en una estadística anónima: número de muertos y heridos, índices de pobreza, etc.

• Lo sorprendente de este relato del Éxodo es ver cómo Dios asume la defensa de los que no son importantes, de los que son invisibles para los que escriben las noticias. En este texto se privilegian tres categorías de personas:

- En primer lugar, los extranjeros: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto”. En el mundo de hoy, preferimos hablar de migrantes y desplazados: millones de personas que han abandonado su tierra por razones económicas o por el azote la guerra. Su presencia no es bienvenida y padecen todo tipo de discriminaciones. Y esto que decimos no ocurre a miles de kilómetros, en exóticos países africanos, sino que es un doloroso drama que vivimos en nuestro país. Dios se convierte en el abogado defensor de los migrantes y desplazados.

- En segundo lugar, las viudas y los huérfanos: “No explotes a las viudas y a los huérfanos, porque si los explotas y ellos claman a mí, ciertamente oiré yo su clamor”. Las mujeres y los niños son las poblaciones más vulnerables; se los obliga a trabajar en condiciones inhumanas, se convierten en mercancía que se vende al mejor postor. Dios es el abogado defensor de las mujeres y los niños que son objeto de un despiadado mercado.

- En tercer lugar, los que padecen pobreza extrema, los indigentes que viven en las calles, cubiertos solamente por unos cartones y una cobija vieja que han rescatado de la basura: “Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de que se ponga el sol, porque no tiene otra cosa con qué cubrirse; su manto es su único cobertor y si no se lo devuelves, ¿cómo va a dormir?”. Dios asume el rol de abogado defensor de los indigentes, cuya dignidad no reconoce la sociedad.

• Estos personajes – los migrantes y desplazados, las mujeres y los niños de la calle, y los indigentes – son vistos como un incómodo problema que quisiéramos ocultar para que no lo vean los turistas. Ningún abogado prestigioso asumiría su defensa, porque prefieren vender sus servicios a los ricos y famosos. Por eso es tan sorprendente este texto del libro del Éxodo, que está en contravía de lo que se considera políticamente correcto. El Señor del universo se interesa por los que son invisibles, por los insignificantes, y asume su defensa.

• Así como el texto del libro del Éxodo rompe paradigmas sociales, también el relato del evangelista Mateo presenta una novedad en la historia de las religiones. Las religiones tradicionales desarrollaron sus ritos para comunicarse con la divinidad, pedir el buen resultado de las cosechas, alejar las enfermedades, aplacar la ira de los dioses. La Buena Nueva que proclama Jesús presenta un horizonte totalmente nuevo.

• Ante la pregunta insidiosa con la que pretenden poner en apuros al Señor (“Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”), Jesús responde que en el amor a Dios y al prójimo se fundan toda la Ley y los Profetas. ¿En qué consiste la novedad de la respuesta? Nos presenta un horizonte absolutamente nuevo respecto a la relación con Dios, que no consiste en el cumplimiento de unos ritos ni en la observancia de fatigosos preceptos. Es una relación que tiene como eje el amor, lo cual significa total confianza en el Dios de la Vida que se nos ha manifestado en Jesucristo. Y este amor se expresa en el servicio a los hermanos; recordemos que el Señor ha dicho que el plato de comida que ofrezcamos a una persona hambrienta es como si lo diéramos a Él.

• Dejémonos sorprender por estos textos bíblicos que nos presenta la liturgia de este domingo. Ellos nos ofrecen una clave de lectura muy rica para comprender el alcance de lo que significa confesarnos creyentes. La fe y la promoción de la justicia son inseparables.