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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 02 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Aunque lo central de este domingo es la Conmemoración de los Fieles Difuntos y la confianza de que “las almas de los justos están en manos de Dios y no les afectará ningún tormento” (Sabiduría 3,1); y además el recuerdo de la muerte redentora de Jesús (evangelio del día), sin embargo habría algo que añadir desde el punto de vista ecológico.

En efecto, la lectura del Apocalipsis nos habla de “un cielo nuevo y de una tierra nueva” (Ap. 21,1) que evidentemente se aplica a la resurrección del género humano, sin embargo, podríamos añadir otras muertes que se están multiplicando. Nos referimos los ecosistemas.

Es el caso de la deforestación que arrasó 120.933 hectáreas de bosques en el año pasado en Colombia, según informe divulgado por el Instituto de Hidrología y Estudios Ambientales (Ideam) y el ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

¿Este dato qué implica y cómo se relaciona de algún modo con la celebración de este domingo? Muy sencillo, es un fenómeno de muerte, primero de la bella naturaleza que nos regaló el Señor, pero también de amenaza al ser humano.

Estos focos de tala de bosques se están concentrando en zonas clave para la biodiversidad del país. El informe destaca la tendencia a la fragmentación de las selvas de la Amazonía que prestan funciones de conectividad ecológica con los relictos de bosque natural de la cordillera oriental en el sector del parque nacional de la Macaren en el Meta.

Si nos preguntamos qué espera el Señor de nosotros, la respuesta desde el punto del Medio Ambiente, es sencilla y complicada. Sencilla, pues se trata de conservar el gran regalo que el Señor nos ha hecho con la Naturaleza. Es decir, tiene que ver con aspectos personales, como el cuidado con los animalitos y flora que existe en nuestras casas y parques aledaños, con las basuras, con el reciclaje, etc.

Complicada, pues si lo pensamos desde el punto de vista político, nos obligan a tomar posiciones. No podemos seguir dejando que por unos dólares y unos gramos de oro, la famosa locomotora minera siga destruyendo nuestros ecosistemas, nuestras grandes fuentes de alimentos, oxígeno y agua.

Entre paréntesis, ojalá la noticia que nos llega del Brasil de cómo se ha encontrado que una palmera energética, conocida como AÇAI, que crece en forma natural en estas selvas milenarias, les está proporcionando dinero a los campesinos con su fruto morado, energético y antioxidante y está llevándolos a cuidar las selvas en donde nace.