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Pistas para la homilía

  •   Domingo Noviembre 02 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

¡Atrevámonos a reflexionar sobre el sentido de la muerte!

• Lecturas:

- Profeta Isaías 25, 6ª. 7-9
- I Carta de san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-14. 17-18
- Juan 6, 51-58

• En este día, la liturgia conmemora los Fieles Difuntos. Se nos invita a orar por el eterno descanso de familiares y amigos, reafirmar los vínculos que nos han unido a ellos y reflexionar sobre el sentido cristiano de la muerte.

• Es muy interesante constatar cómo en todas las culturas se encuentran ceremonias para honrar a los muertos, se ofrecen sacrificios y oraciones. Obviamente, el significado de estos ritos está asociado a la cosmovisión sobre el más allá que las respectivas culturas hayan elaborado. Estas conmemoraciones recogen elementos muy variados provenientes de las teologías de los pueblos, las estructuras familiares y el folclor. Por ejemplo, en Méjico la conmemoración de los Fieles Difuntos es una fiesta nacional que incluye mariachis, platos típicos, disfraces, etc., en un colorido mosaico.

• Los invito a aprovechar este día para reflexionar sobre la incómoda realidad de la muerte y hacerlo desde la pascua de Jesucristo, triunfador de la muerte; revisemos nuestra escala de valores y oremos por nuestros seres queridos.

• Empecemos por reflexionar sobre la realidad de la muerte, tema que evitamos cuidadosamente en nuestras conversaciones:

- En la sociedad contemporánea, embriagada por los éxitos del desarrollo científico y tecnológico, la muerte es una presencia incómoda pues recuerda los límites de la ciencia ya que constituye un obstáculo invencible; y esto no es del gusto de los que se sienten omnipotentes. Con frecuencia, los médicos llegan a extremos absurdos tratando de prolongar inútilmente la vida humana, pretendiendo detener lo inevitable.

- El llamado tabú de la muerte nos conduce a una negación de la realidad. Incapaces de abordar este tema, pretendemos engañar a los enfermos terminales diciéndoles que todo va a salir bien y que pronto se reintegrarán a la vida normal. Y cuando ellos expresan tímidamente sus sentimientos ante la muerte, que intuyen cercana, sus acompañantes les cambian el tema de conversación. No los engañemos; no les cambiemos el tema de conversación; permitamos que asuman su realidad; acompañémoslos en este trance; dejemos que ellos puedan concluir conversaciones que quedaron interrumpidas hace varios años; démosles la oportunidad de reconciliarse con los seres queridos de quienes se distanciaron en dolorosas rupturas; no les impidamos que se pongan en paz con Dios y resuelvan los asuntos pendientes. Se habla de una conspiración de silencio que rodea a estos enfermos, les impide elaborar su duelo y cerrar capítulos inconclusos de sus vidas.

- Por causa del tabú de la muerte ocultamos a los niños la verdad sobre la muerte de los seres queridos, argumentando que “así no se van a impresionar”. Ante las preguntas insistentes que nos hacen, respondemos inventando unas historias absurdas que lo único que hacen es aumentar la perplejidad y el desconcierto.

• Los invito a liberarnos del tabú de la muerte, de manera que podamos hablar libremente de esta realidad. Para los creyentes, la muerte no es destrucción sino tránsito a la plenitud de la Vida, liberados de los límites del espacio y el tiempo, para gozar del amor infinito de Dios. La pascua del Señor nos permite una lectura absolutamente diferente del hecho de la muerte, como una liberación total. Ahora bien, la apropiación de esta comprensión nueva que nos ofrece la fe en Jesucristo no se logra de un día para otro; es necesaria una educación que nos permita despojarnos, poco a poco, de las preocupaciones materiales que nos distraen de lo fundamental.

• Si permitimos que el tema de la muerte haga parte de nuestros asuntos cotidianos sobre los cuales podemos conversar con libertad y paz, avanzaremos hacia una revisión de nuestra escala de valores. ¿Estamos dedicando el tiempo y las energías a los asuntos realmente importantes? ¿Si la muerte nos sorprendiera en este momento, nos sentiríamos con las manos llenas o tendríamos que reconocer que hemos perdido miserablemente el tiempo? El sentido de la vida no se logra a través del tener ni del poder, sino por el camino del amor a la familia, el trabajo honrado, el comportamiento justo, el servicio a los hermanos.

• Refiriéndose a la banalidad de las cosas materiales, el papa Francisco preguntaba, con un agudo sentido pedagógico: ¿quién ha visto detrás de un coche funerario que se dirige al cementerio un camión con un trasteo? A la tumba no nos llevaremos ninguno de los objetos que con tanto esfuerzo conseguimos; en ese momento supremo solo nos acompañan los valores que hayamos construido y las buenas obras que hayamos realizado. Todo lo demás es vanidad de vanidades.

• En este día dedicado a la memoria de nuestros seres queridos, oremos por su eterno descanso, demos gracias por el maravilloso regalo de haberlos tenido junto a nosotros y conservemos vivo el legado de valores y amor que nos dejaron.