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Guíon para la radio

  •   Domingo Noviembre 02 de 2014
  •   Guión para la Radio
  •    José Martínez De Toda, S.J.

“No está aquí, ha resucitado” (Mc 16, 6)

Moderador/a – Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes).

Hoy es la fiesta de los Fieles Difuntos. La Iglesia quiere recordar a nuestros seres queridos ya fallecidos, y que oremos por ellos y por todos los demás.

Se ha dicho que hay dos cosas que el hombre se niega a mirar de frente: el sol y la muerte. El cristiano es valiente: mira la muerte de frente. Es lo que haremos hoy.

La Iglesia nos propone hoy como Evangelio la Resurrección de Jesús, que es garantía de nuestra resurrección. Vamos a escucharla.

Lectura del santo evangelio según San Marcos (15, 33-39; 16, 1-6)

NARRADOR – Al mediodía se oscureció todo el territorio hasta media tarde. A esa hora Jesús gritó con voz potente:

JESÚSEloi, eloi, lema sabactani, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

NARRADOR/A – Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban:

VECINOS – Está llamando a Elías.

NARRADOR/A – Uno empapó una esponja en vinagre, la sujetó a una caña y le ofreció de beber diciendo:

SOLDADO – ¡Quietos! A ver si viene Elías a librarlo.

NARRADOR/A – Pero Jesús, lanzando un grito, expiró. El velo del santuario se rasgó en dos de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo expiró, dijo:

CENTURIÓN – Realmente este hombre era Hijo de Dios.

NARRADOR/A – Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María de Santiago y Salomé compraron perfumes para ir a ungirlo. El primer día de la semana, muy temprano, llegan al sepulcro al salir el sol. Se decían:

MUJERES – ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?

NARRADOR/A – Alzaron la vista y observaron que la piedra estaba corrida. Era muy grande. Al entrar al sepulcro, vieron un joven vestido con un hábito blanco, sentado a la derecha; y quedaron sorprendidas. Les dijo:

ANGEL – No tengan miedo. Ustedes buscan a Jesús Nazareno, el crucificado. No está aquí, ha resucitado. Miren el lugar donde lo habían puesto.

Pregunta 1: El día de los Difuntos es un día triste, ¿no?

Hay dos enfoques o sentimientos ante la muerte:

1) -Tristeza y lágrimas, pues aparentemente todo se acabó (Sab 3, 1-9).

2)- Carácter pascual de la muerte (Pascua significa paso). La muerte es un paso a la vida eterna compartida con Jesús resucitado. Jesús resucitado es la garantía de mi resurrección. Él resucitó primero. Por lo tanto somos inmortales: “La vida de los justos está en las manos de Dios” (Sab 2,1).

La resurrección de Lázaro confirmó este enfoque pascual. Jesús dijo entonces: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y quien vive y cree en mí no morirá para siempre” (Jn 11, 25).

Por eso, “no nos podemos dejar dominar por la tristeza, como los demás que no tienen esperanza” (1Tes 4, 13; texto completo 1 Tes 4, 13-18)).

Sta. Mónica decía antes de su muerte: “Sólo les pido que, dondequiera que estén, se acuerden de mí ante el altar del Señor”. (Confesiones, Lib. IX). Y S. Agustín celebró la eucaristía por ella después de su muerte.

Hoy es el Día de la Esperanza (en la vida eterna): Fe, Esperanza y Caridad. La esperanza nace de la Fe y se manifiesta en la Caridad.

Nadie en nuestra sociedad se enfrenta al problema de la muerte. Los medios de comunicación con sus stars, sus famosos, sus ídolos, sus cantantes, sus deportistas, sus actores / actrices, etc… no se atreven con la muerte. El cristiano, en cambio, es el único que se enfrenta a ella con la mayor racionalidad y fe.

No le tenemos miedo, porque no todo acaba con ella, sino que se transforma.

Pregunta 2 – Ante la muerte sentimos curiosidad: ¿Qué es la muerte?

¿Qué te parece si se lo preguntamos a los mismos difuntos? ¿Qué nos dirían ellos? Creo que ellos nos dirían lo siguiente:

- La muerte es un inmenso salto a la eternidad de la mano de Cristo

- La muerte es un paso (Pascua) de vida defectuosa y perecedera a vida eterna. Jesús dio ese paso libremente; nosotros lo damos inexorablemente.

- La muerte es purificación. Abajo quedan los defectos. En el cielo sólo hay perfección.

- La muerte es una liberación de velos y ataduras. Es la llegada a la morada definitiva tras un penoso caminar por este valle de lágrimas. Si aquí hemos sido felices, allí seremos aún más. La dicha es completa. Hemos llegado a la alegría de Dios. Es la llegada a la meta: se acaba la oscuridad; todo es ya realidad y luz. En la tierra podíamos caer enfermos. Aquí la salud está garantizada.

Pregunta 3 – ¿Cómo venció Jesús a la muerte.

He aquí algunos ejemplos:

- La misma resurrección de Jesús.

- La resurrección de Lázaro (Juan 11, 1-45)

- Jesús resucita a la hija de Jairo.

- Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín.

Así mostró Jesús su amor a nosotros sin buscar su prestigio. Él demostró que Dios puede ser y es la única luz, la única salida, cuando todo está cerrado.

Pregunta 5 - Y después de la muerte… ¿qué nos espera?

La vida eterna. Quizá por eso los mexicanos celebran tanto este día. Jesús resucitó. Cada vez que Jesús se encuentra con la muerte, la vence. Pero Él no se quedó con su victoria para sí solo, sino que nos garantiza que, si creemos en Él, nos lleva a la vida eterna con Él. Realmente resucitaremos también como Él. La fe cristiana nos dice que con la muerte la vida humana no cae en el vacío de la nada.

Pregunta 6 - ¿Cuándo nos prometió Jesús la vida eterna?

En varias ocasiones:

- En la resurrección a Lázaro, Jesús le dice a Marta: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y le resucitaré en el último día”.

- También dijo en la Última Cena: ”En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Yo voy a prepararles un lugar y volveré a recogerles para que estén para siempre conmigo” (Jn. 14:1-7; Jer. 23:3).

Allá están nuestros abuelos ya fallecidos. Por eso algunos niños llaman al cielo “la casa grande del abuelo”

“Nuestra patria es el cielo” (Carta a Filipenses 3, 20).

“No se pierde nadie de los que creen en mí”. (Jn. 3, 15).

Confiamos en su palabra. Jesús es Camino, Verdad y Vida para los que estamos en marcha, pero también descanso para los que ya llegaron a la casa del Padre.

Pregunta 7 – Y ¿conocemos algo de la vida futura? ¿Cómo será?

S. Pablo parece que tuvo alguna visión especial del cielo, pero dijo que lo que él experimentó “ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente humana puede imaginar”.

Yo diría que es algo de lo que le pasa al feto, en su vida prenatal. Él es ya ser humano, pero no está en capacidad de saber qué vida le espera, una vez que nazca.

Lo mismo nos pasa a nosotros en nuestra vida post-natal, después de nacer. No podemos ni imaginarnos cómo será la vida eterna después de morir. Son las tres etapas de la vida humana: terrena pre-natal, terrena post-natal y vida eterna.

Los difuntos nos dicen: “Estamos en el cielo. Aquí se está muy bien. Les esperamos. Pórtense bien. Y lo más importante es que se amen los unos a los otros.”

Pregunta 8 – ¿Qué nos va a decir Dios, cuando nos encontremos con Él nada más morir?

-“Vengan, benditos de mi Padre… porque tuve hambre y me dieron de comer, estuve enfermo y mi visitaron, triste y me consolaron…” Es la opción preferencial por los pobres.

S. Juan de la Cruz dice: “Al atardecer de la vida, te examinarán del amor”.

Vayamos o no hoy al cementerio, queremos vivir la vida según Cristo, es decir, viviéndola para los demás, trabajando para que la vida sea vida para todos los hombres; haciéndola grata, amable y llevadera.

Hay un par de salsas clásicas que son “EL NAZARENO” y “EL HIJO PRÓDIGO”, que ilustran un poco esto de arriba: “El Nazareno me dijo que cuidara a mis amigos”.

Pregunta 9 - “¿Cómo quisiéramos que nos recordaran los que quedan?

A mí se me ocurre esta respuesta: “Yo quiero que me recuerden con cariño, pero la verdad es que, aquí entre nos, soy un criticón que le formo rollo a todo y un individualista… Entonces tengo un trabajito que hacer conmigo antes de irme… ¿no?”

Despedida

Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Al final, rezaremos un Responso por los Difuntos con agua bendita.