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Pistas para la homilía

  •   Domingo Noviembre 09 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Dedicación de la Basílica de Letrán

Madre y Cabeza de todas las iglesias

• Lecturas:
o Profeta Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12
o I Carta de San Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17
o Juan 2, 13-22

• La liturgia de hoy celebra la consagración de la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma

• Es natural que nos preguntemos por qué esta liturgia reemplaza a las lecturas y textos que corresponderían a este domingo ¿Qué nos importa a nosotros el aniversario de una iglesia que está a miles de kilómetros?

• Por eso es importante que comprendamos el significado que esta iglesia tiene, no sólo para la ciudad de Roma sino fundamentalmente para la Iglesia universal.

• Iniciemos, pues, nuestra reflexión dominical con una información histórica que nos permite calibrar la significación de esta festividad litúrgica:

- Durante los tres primeros siglos de existencia de la Iglesia, los fieles no tuvieron templos para reunirse tal como los conocemos hoy; ellos se reunían en las casas de familia; allí rezaban y compartían la eucaristía.

- La Iglesia de los primeros siglos era muy descomplicada; su estructura organizacional era mínima; las relaciones entre los creyentes eran espontáneas sin que las diferencias de clases sociales afectaran la convivencia entre ellos.

- Durante esos primeros tres siglos, los seguidores de Jesús padecieron persecuciones; todos conocemos las historias heroicas vividas por esos primeros cristianos, que derramaron su sangre en el Circo romano y en muchos otros lugares del Imperio; ellos fueron condenados a muerte porque se negaron a adorar al Emperador como si fuera un dios; ellos afirmaban que respetaban su autoridad humana, pero que en ningún momento lo consideraban un dios ante cuyo altar debían ofrecer sacrificios.

- Durante los periodos de persecución, los cristianos, por razones de seguridad, no se reunían en las casas sino que lo hacían en las catacumbas, que eran unos cementerios subterráneos; en la ciudad de Roma abundaban estos cementerios con túneles, los cuales son visitados en la actualidad por los turistas y peregrinos que la visitan.

- Toda esta pesadilla de las persecuciones se acabó con el emperador Constantino, quien en el año 314 firmó un decreto mediante el cual reconoció la personería jurídica de la Iglesia y le permitió realizar su acción evangelizadora sin que estuviera sometida al control del Estado.

- El Papa de ese momento se llamaba Milcíades; era muy pobre y carecía de los recursos que le permitieran atender los asuntos de su comunidad que, en medio de las persecuciones, iba creciendo; el emperador Constantino le regaló una propiedad, que había pertenecido a la familia Laterano – de ahí el nombre de la Basílica “de Letrán” -, que incluía un palacio para que desde allí atendiera los asuntos de la comunidad de fieles en fuerte expansión; el Papa Milcíades convirtió ese palacio en iglesia y así Letrán llegó a ser el lugar de residencia y de liturgia de los Papas en los siguientes mil años.

- En la fachada de la iglesia está escrito Madre y Cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo. Esta leyenda no fue escrita por un loco pretencioso sino que describe la realidad tal cual es; es “madre y cabeza de todas las iglesias” por dos razones: en primer lugar, porque es la más antigua de todas las iglesias de la Cristiandad (se empezó a construir 10-12 años antes de que el emperador Constantino, gran benefactor de la Iglesia, iniciara los trabajos para la construcción de la primera Basílica de San Pedro; y, en segundo lugar, porque es la Catedral o sede del Papa en cuanto Obispo de Roma; actualmente en el Palacio de Letrán están las oficinas del Vicario de Roma, que es un Cardenal delegado por el Papa para atender la administración de Roma en cuanto Diócesis; usando el lenguaje de hoy, podríamos decir que en el Palacio de Letrán se encuentran las oficinas de la curia de Roma.

- Los Papas vivieron en Letrán del año 324 hasta 1309, cuando el Papa Clemente V, que era muy débil de carácter, atemorizado por la inseguridad que había en Roma y presionado por Felipe el Hermoso, rey de Francia, trasladó la sede del Papado a la ciudad francesa de Avignon. El rey de Francia quería tener cerca al Papa para poder utilizarlo para sus proyectos políticos. Por eso este triste capítulo de la historia de la Iglesia se ha llamado “la cautividad de Avignon”. Cuando terminó este destierro de Avignon y los Papas pudieron regresar a Roma en el año 1377, ya no regresaron al Palacio de Letrán y a su Basílica, sino que se fueron a vivir a los Palacios Vaticanos y tuvieron como centro religioso la Basílica de San Pedro.

- La consagración de la Basílica de Letrán – cuya fiesta celebramos hoy - marca, pues, un momento importantísimo en la historia de la Iglesia: señala el momento en que la Iglesia deja de ser un grupito fuera de la ley y es reconocida por el Estado para realizar en total libertad su acción evangelizadora; allí vivieron los Papas durante mil años y en sus instalaciones se celebraron cinco Concilios ecuménicos.

• En esta fiesta litúrgica de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, las lecturas se refieren a los templos:

- El profeta Ezequiel nos narra una visión que tuvo. En esa visión una corriente de agua sale del templo; los lugares por donde pasaba el agua eran transformados, en ellos se daban frutales y los animales pastaban en medio de la abundancia.

- Esta visión del agua que sale del templo, y la fecundidad y riqueza que la acompañan, es un símbolo que nos ayuda a comprender cómo la vida de gracia fluye de la Iglesia, a través de los sacramentos; ellos permiten que nuestra vida supere la aridez del materialismo y del consumismo.

- El evangelio nos presenta una escena cargada de emotividad; si la iglesia es un lugar para el encuentro de los creyentes y para la oración, se entiende la rabia de Jesús cuando descubre que el Templo de Jerusalén, el lugar más sagrado para el pueblo judío, se hubiera convertido en un mercado y hubiera perdido su carácter trascendente.

• Que esta celebración de la dedicación o consagración de la Basílica de San Juan de Letrán, la más antigua de la Iglesia y la sede del Papa como Obispo de Roma, renueve nuestro sentido de pertenencia a la Iglesia universal y nos sirva de invitación para hacer más frecuentes nuestras visitas a las iglesias y capillas para expresar así la dimensión comunitaria y corporativa de nuestra fe.