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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 16 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La última semana de octubre el Papa Francisco pronunció un Discurso a los participantes del Encuentro de Movimientos Populares celebrado en Roma. Por cierto que los grandes periódicos no le han hecho eco. Por algo será!

El Papa parece colocarse en el Evangelio de hoy: hay unas personas responsables y otras negligentes ante los dones que Dios nos da. Y entre las primeras coloquemos a la mujer que nos describe la primera lectura, aquella que trabaja la lana por los de su casa con sus propias manos; la que tiende las manos al desvalido y le da importancia no a las apariencias.

El Papa felicita a los animadores de estos movimientos populares pues ellos sí se preocupan por la solidaridad con toda la humanidad para que todos tengan lo necesario para vivir. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. También es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda (párrafo 5º).

Estas personas, luchando por las tres tées (trabajo, tierra y techo) son las que se colocan evangélicamente entre las responsables de la parábola de hoy en el Evangelio. Son las que sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilización parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar (párrafo 4º.)

Valdría la pena leer y meditar todo esta riqueza de documento eclesial. Ya en la antepenúltima página tiene unas frases que vienen al dedo para nuestras inquietudes ecológicas. Escuchémoslas con atención:

Un sistema económico centrado en el dios dinero necesita también saquear la naturaleza, para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la deforestación ya están mostrando sus efectos devastadores en los grandes cataclismos que vemos, y los que más sufren son ustedes, los humildes los que viven cerca de las costas en viviendas precarias o los que son tan vulnerables económicamente que frente a un desastre natural lo pierden todo.

Y continúa con una exhortación: Hermanos y hermanas, la creación no es una propiedad de la cual podemos disponer a nuestro gusto, ni menos es una propiedad sólo de algunos, de pocos; la creación es un don, es un regalo, un don maravilloso que Dios nos ha dado para que cuidemos de él y lo utilicemos en beneficio de todos, siempre con respeto y gratitud