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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 23 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Valdría la pena enfatizar en esta homilía aquello de “Tuve sed y no me diste de beber”, no sólo desde el punto de vista personal, sino social. Hay muchos datos para hacerlo. Por ejemplo los siguientes:

- El agua es un elemento esencial para todas las formas de vida. Si la manejamos bien es fuente de bienestar para nuestros los hermanos. Si la manejamos mal produce destrucción en muchos sentidos.

- Colombia es un país más rico en páramos (tiene el 60% de todos los del mundo), en ríos y lagos. Con todo, según denuncia la Defensoría del Pueblo, en el año pasado de los 1.123 municipios que hay en el país, 521 bebieron agua no potable.

- El propio Instituto Nacional de la Salud calculó que para los años 2007-2011, el 30% de los colombianos bebieron aguas con alto riesgo para la salud. De ahí la importancia de elegir buenos mandatarios y legisladores para no caer en el “tuve sed, no me dieron de beber”.

Y para añadir un dato más. Cuando creemos que estamos dando correctamente de beber a los demás, pensemos en el caso del agua embotellada.

- Al año las industrias del mundo embotellan 154.000 millones de litros de agua. El jugoso negocio les produce 100.000 millones de dólares.

- Pero, en realidad el valor de estos productos no pertenecen al agua, sino al proceso de embotellado, envase, etiquetas, tapas y transporte. Al agua sólo el 10%. ¿Y las botellas? Sólo 1 de cada 6 se recicla. El resto va a los basureros y se demoran hasta 1.000 años para biodegradarse!

Por eso es bueno pensar, con cierta malicia, que al regalar una botella de agua a alguien, le estamos mandando plata, por medio de Coca Cola, a los Estados Unidos o a empresas millonarias. Y no al Jesús que nos pide este favor de darle de beber.