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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Noviembre 30 de 2014
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La comparación que pone Jesús del hombre que se fué y dejó encargados de cuidar su casa a los empleados, viene muy al caso del Cuidado de la Naturaleza. Añade Marcos: señalando a cada uno su trabajo y confiando la vigilancia al portero (Marcos 13, 34), invitándonos así a pensar cuál es nuestra misión en cuanto al cuidado del Oikos.

Dios nos ha encargado de cuidar la Creación, su casa y nuestra casa. Pero la estamos destruyendo. Dos ejemplos. La ONG Amazon calculó en 24.000 campos de futbol el espacio destruido en el 2013 de la selva amazónica. El 60% ocurrió en tierras privadas o bajo el control de ocupantes ilegales.

En Colombia la laguna de Fúquene, situada entre Ubaté y Chiquinquirá, descendió 1 metro. Esta laguna albergaba 80 especies de animales, tales como patos, peces, aves, runchos y zorras. El deterioro es tan notable, que esta cifra se redujo en más del 40 % en los últimos años, debido a la extracción de agua para regadíos de sementeras abonadas con material no tan amigable para este ecosistema y a las 6.7000 toneladas de sedimentos que se depositan cada año en estas, antaño límpidas aguas.

El fenómeno que ha favorecido esta reducción de los peces es la llamada eutrofización, o realimentación de aguas por minerales que caen en ellas y que hacen creer las plantas acuáticas en forma descomunal, pero robando el oxígeno.

En el III Encuentro por el Agua, tenido en el Hotel Hilton, con más de 300 participantes se vio la necesidad de crear en el país el equivalente al Banco de la República. Este ha logrado conservar el patrimonio económico gracias a ser una institución fuerte, independiente de la política. Lo mismo se comentó allí, se necesitaría en cuanto al patrimonio ambiental. Pero desgracia no se tocó casi el problema de la megaminería que está vendiendo a precios ridículos nuestro oro y demás minerales a las grandes potencias.

Yendo más al fondo del problema, se necesita algo que toque las conciencias y nos dé la verdadera ciencia. Es decir, la sabiduría que nos haga conscientes de que el problema grave está en el desconocimiento de Dios como Creador y no del dinero como dios, al que estamos adorando por todas partes.

Y el Evangelio de hoy nos previene: Permanezcan, pues, en vela, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa…Y lo que les digo a ustedes, lo digo a todos: permanezcan en vela (Mc 13,35 y 37).

La misma celebración de la Navidad está siendo patrocinada por este señor: el dinero. La gente se afana por comprar, por regalos, por las fiestas. Y se olvida de la oración, la verdadera vida en familia, el contacto sano y oxigenante con la naturaleza y de la presencia de Jesús en la Navidad.