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Pistas para la homilía

  •   Domingo Noviembre 30 de 2014
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Veamos la Navidad con ojos diferentes

• Lecturas:
- Profeta Isaías 63, 16-17. 19; 64, 2-7
- I Carta de san Pablo a los Corintios 1, 3-9
- Marcos 13, 33-37

• Hoy es el primer domingo de Adviento, cuando comienza la preparación para la Navidad. Las ciudades se llenan de luces, los centros comerciales son decorados con los símbolos propios de esta época, y en nuestras casas sacamos del depósito las cajas que contienen el árbol, el pesebre y demás adornos de la Navidad. Estas celebraciones son punto de encuentro de todas las generaciones pues tocan fibras muy íntimas de nuestros sentimientos y recuerdos.

• Los invito a profundizar en el significado de estos preparativos. La auto-manifestación de Dios al pueblo de Israel, que ha llegado hasta nosotros a través de los escritos del Antiguo Testamento, tiene como eje la alianza o pacto de amor cuya esencia es la promesa de un Mesías. A través de la lectura de los libros del Antiguo Testamento podemos ver cómo se va afinando el perfil de ese Mesías y cómo van madurando las esperanzas puestas en él; en un comienzo, el pueblo elegido esperaba que el Mesías restauraría las viejas glorias de Israel y que retornarían los triunfos del rey David y Salomón; poco a poco, a través de un proceso de purificación interior, va descubriendo la dimensión espiritual e interior de los tiempos mesiánicos, donde el poder político no era relevante.

• Como el tiempo de Adviento es preparación para la llegada del Mesías, veamos qué nos dicen los textos litúrgicos:

- El profeta Isaías exclama: “Ojalá rasgaras los cielos y bajaras, estremeciendo las montañas con tu presencia”

- En el salmo responsorial pedimos: “Señor, muéstranos tu favor y sálvanos”.

- El texto del evangelista Marcos expresa la expectativa: “Velen y estén preparados, porque no saben cuándo llegará el momento”.

• Como cada año repetimos las mismas acciones de preparación para la Navidad, la rutina termina por desdibujar la profundidad de los misterios que celebramos. Los invito a redescubrir lo que nos dice Dios a través de la Navidad.

• El pueblo de Israel esperaba con gran ilusión que un descendiente de la casa de David traería poder e instauraría un nuevo orden. Y cuando llega la plenitud de los tiempos, la promesa se convierte en realidad: el Hijo Eterno del Padre asume nuestra condición humana y, como dice san Juan, “establece su tienda entre nosotros”.

• Esta irrupción de la divinidad en el devenir humano desborda infinitamente lo que nuestra imaginación hubiera podido concebir. Sólo nos queda contemplar con asombro esta manifestación del amor de Dios y adorar el misterio de la Palabra hecha carne. Dios se hace presente rompiendo todos los paradigmas convencionales, pues fue escogida, como madre del Salvador, una mujer del pueblo, como padre legal un carpintero y como lugar del nacimiento un establo en un pueblo desconocido.

• La presencia de la Palabra Eterna del Padre en medio de nosotros es el comienzo de una nueva creación porque adquiere una nueva significación la existencia humana, que queda tocada de divinidad. En Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, se encuentran la divinidad y la humanidad, la eternidad y el tiempo. Como participamos de su Pascua, hemos sido transformados en hijos y herederos. Por eso los invito a mirar los símbolos propios de la Navidad, no como lo hace la sociedad de consumo, sino como la presencia de una nueva creación.

Durante este tiempo de Adviento acompañemos a José y María, que se preparan para acoger al Salvador. La Sagrada Familia es la protagonista central de estas celebraciones; en consecuencia, vivamos este tiempo de preparación como una fiesta esencialmente familiar caracterizada por la alegría y con sentimientos de acción de gracias por los misterios de amor que celebramos.