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Pistas para la Homilía, por Jorge Humberto Peláez S.J., CUARESMA – DOMINGO V B (25-marzo-2012)

  •   Domingo Marzo 25 de 2012
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

1. Lecturas:

a. Profeta Jeremías 31, 31-34

b. Carta de san Pablo a los Hebreos 5, 7-9

c. Juan 12, 20-33

2. En este tiempo de Cuaresma nos preparamos para celebrar el misterio de la Pascua del Señor. El texto evangélico de hoy nos invita a trasladarnos a Jerusalén, donde los acontecimientos se han precipitado pues los enemigos de Jesús han decidido matarlo para que no les estorbe en sus turbios manejos.

3. Jesús es consciente de la tormenta que está a punto de estallar, pero los discípulos no han abierto los ojos. A pesar de la avalancha de odio que los envuelve, ellos todavía sueñan con escenarios de poder e influencia.

4. En un momento de sinceridad, el Maestro abre su corazón a los amigos y compañeros de apostolado Andrés y Felipe; les confiesa que tiene miedo; aquel que había mostrado dominio sobre las enfermedades, la muerte y las tempestades, se estremece ante la violencia que se desencadenará.

5. “Ahora que tengo miedo, ¿le voy a decir a mi Padre: Padre, líbrame de esta hora? No, pues precisamente para esta hora he venido. Padre, dale gloria a tu nombre”

6. A pesar de los sentimientos que lo embargan, Jesús ratifica su obediencia a la misión que le ha sido confiada; esta confirmación es elocuentemente expresada en el texto de la Carta a los Hebreos que hemos escuchado: “A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo”

7. Ante la inminente explosión de odio que lo conducirá a la muerte, Jesús hace dos pronunciamientos: el primero – como lo acabamos de explicar – es una confirmación de su obediencia irrestricta a la voluntad del Padre; el segundo pronunciamiento ilumina el sentido de todo lo que se aproxima; para ello, Jesús utiliza una imagen del mundo campesino: “Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero, si muere, producirá mucho fruto”

8. Con estas palabras sobre la muerte que se transforma en vida, Jesús quiere dar herramientas para que sus discípulos puedan sobrellevar la crisis que les causará ver a su Maestro sometido a los tormentos más crueles. Lo que le sucederá en los próximos días, aunque será interpretado por muchos como aniquilamiento, en el plan de Dios señala el comienzo de una nueva creación.

9. En este momento de nuestra meditación quisiera conectar las palabras de Jesús sobre el grano de trigo que muere para producir mucho fruto con un concepto que proviene de la Física y que se aplica en Psicología: se trata de la resiliencia:

a. Seguramente, muchos de ustedes no habían oído esta extraña palabra, que en su sentido original quiere decir “saltar hacia adelante, rebotar”

b. Para comprender el rico significado de este concepto de la resiliencia, pensemos, por ejemplo, en el dolor que experimentan los padres ante la muerte de un hijo; imaginemos el drama de una familia que ha visto asesinar a sus seres queridos y ha tenido que abandonar su pueblo; los ejemplos se podrían multiplicar hasta el infinito… Sufrimientos que tocan las fibras más hondas del ser humano. Si las víctimas de estas tragedias no logran cicatrizar las heridas afectivas y si no pueden recuperar la paz interior, elaborar sus duelos y pasar la página, estarán condenados de vivir en un infierno permanente.

c. De ahí la riqueza de la resiliencia: es la capacidad que tenemos los seres humanos de recuperar la estabilidad interior y así poder seguir avanzando en la vida con paz y esperanza. Esta capacidad de recuperación o resiliencia es el resultado de varios factores: el apoyo y el amor de los demás, el fortalecimiento de la autoestima, el perdón, el acompañamiento de un psicólogo que nos sirva de apoyo, la espiritualidad, etc.

10. Jesús sabe que su pasión y muerte tendrán un efecto devastador sobre sus discípulos. Por eso Él, anticipándose a los acontecimientos, dice a Andrés y Felipe que su muerte no pondrá punto final al hermoso proyecto que han compartido, sino que la pasión y muerte serán principio de vida; este mensaje de optimismo y refuerzo lo expresa a través de la imagen del grano de trigo que el agricultor ha sembrado con ilusión: “Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en tierra, no muere, queda infecundo; pero, si muere, producirá mucho fruto”. Con estas palabras Jesús fortalece a sus discípulos para que puedan sobrellevar las pruebas que los esperan.

11. La pasión y muerte del Señor no terminarán en fracaso sino que son tránsito hacia un orden nuevo. Y los seguidores de Jesucristo participamos de la Pascua del Señor a través del bautismo. Por eso las adversidades humanas, asumidas en la perspectiva pascual, adquieren un sentido diferente; la fe en Jesucristo nos permite asumir los fracasos, enfermedades y sinsabores no como un caminar hacia la nada sino como un peregrinaje hacia la plenitud del Ser, en la comunión con Dios.

12. Al prepararnos durante la Cuaresma para la celebración de los misterios pascuales, no nos sintamos espectadores de algo que sucedió hace veinte siglos. La Pascua del Señor es una realidad presente y transformante. Su Pascua es nuestra Pascua; en ella encontraremos la fuerza para la lucha de cada día, las energías para saltar hacia adelante a pesar de las dificultades.

jpelaez@javerianacali.edu.co