Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Enero 18 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Se nos dice en la primera lectura que Samuel, a pesar de vivir en el templo, “no conocía al Señor todavía” (I Sam 3, 7). Pero Dios se vale de un “intermedio”, Elí para que sepa escuchar al Señor cuando lo llama y le pueda responder: “Habla Señor, que tu siervo escucha” (I Samuel 3,9).

Como los niños, muchas personas conocen la naturaleza por curiosidad. Incluso se puede dar el caso de que ni siguiera cuando salen al campo se detengan a mirarla. Pero basta que en la Tele aparezcan aspectos raros de los animales y plantas, para que se detengan a mirarlos, embobados con los investigadores o con sus cámaras cinematográficas. .

No nos quedemos en el mirar de los niños que lo hacen por una legítima curiosidad. Observemos la naturaleza con cierta atención. Pero no nos detengamos ahí. Pasemos adelante a contemplar las maravillas. Los pajaritos que llegan a las ramas de los árboles o a los alambres, rápidamente observan y tan pronto como ven una presa, se le arrojan encima para calmar el hambre.

Como la santa Laura Montoya, animemos a los niños a tener curiosidad frente a los desfiles de hormigas arrieras y a su trabajo organizado y comunitario. Como San Francisco de Asís, invitémoslo a considerar a los animalitos como a hermanos nuestros. Pero vivamos esto, primero nosotros para que podamos realizar una misión como Elí con Samuel.

En el evangelio de hoy, Juan Batista ve al Cordero de Dios y lo señala entonces a dos de sus discípulos que de inmediato lo siguen (Juan 1, 35). Estos después fueron y vieron dónde vivía (Juan 1, 39). Andrés luego llamó a su hermano Simón y este recibió una misión especial de Jesús.

El actual continuador de la obra de Simón Pedro, el Papa Francisco también siguió al Señor y ahora nos lo quiere dar a conocer desde muchos puntos de vista, desde la alegría que nos trae su salvación y desde el sentido de comunidad y familia que nos enseña a todo momento.

Pero de un modo especial hoy quiere hacerlo desde la ecología, Por eso nos ha prometido una Encíclica sobre este tema que estamos esperando con ansiedad, no sólo por los aspectos de contemplación, que de seguro nos ofrecerá, sino por la misma utilidad de los llamamientos a conservar la naturaleza por sobre el egoísmo de la sociedad de consumo que ignora a los pobres y sus necesidades.

Insistamos de nuevo que este encuentro personal, como sucedió a Samuel y a los estos apóstoles es irremplazable. No bastó con que ellos vieran a Jesús, sino que fue necesario que lo conocieran personalmente y lo siguieran. Cuántas personas hablan de Ecología hoy, pero no conocen al Creador ni sus planes en beneficio de todos nosotros.