Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 16 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Existen momento claves en la vida en que se deben tomar decisiones. El calentamiento global, las inundaciones, los desastres ecológicos, la urgencia de cambiar de modelo económico, nos están urgiendo cambios en nuestro estilo de vida y en nuestros compromisos sociales y políticos.

Nuestro mundo necesita una “conversión ecológica”, dijo el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, ya en su intervención allí, en octubre del 2006.

Los discípulos de Jesús habían escuchado al Maestro muchas veces. Con todo, los evangelistas sinópticos sintetizan, a propósito de la subida a Jerusalén la gran decisión que deben tomar para seguir a Jesús.

El evangelio de Marcos hoy nos presenta esta decisión con ocasión de la pregunta que Jesús les hace: “¿Quien dice la gente que soy yo?”. Pregunta a la cual respondieron de diferentes maneras los discípulos: Unos que Juan Bautista, otros que Elías o alguno de los profetas. Pero cuando se las hizo directo a ellos, nos narra Marcos que Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”.

Fue entonces cuando Jesús les habló con claridad y les dijo que El debía sufrir mucho, ser condenado por el sanedrín y padecer la muerte, pero que resucitaría al tercer día. Fue un momento decisivo, en especial para Pedro quien comenzó a poner reparos y a quien Jesús llamó de Satanás porque quería impedirle seguir su camino.

Jesús entonces les propone a ellos y a nosotros claramente el cargar con su cruz y seguirlo. Sólo quien pierde la vida por Jesús y su evangelio se salvará…

Santiago, con su sentido social y práctico nos dirá a nosotros hoy en la segunda lectura: “De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo?”. Y les presenta un caso concreto: Supongamos que a algunos de la comunidad les falta la ropa y el alimento diario y uno de ustedes les dice: “Que les vaya bien, abríguense y aliméntese bien, pero no le dan lo necesario para el cuerpo. ¿De qué les sirve eso?”

Hoy nos diría: Frente a la problemática actual cómo se atreven a responder: Váyanse en paz, las transnacionales les resolverán el problema. Compren de todo, gasten su platica en alimentos basura. Sigan empleando el plástico para todo, no importa que no sea biodegradable. Tampoco importa que dejen al campesino nuestro con sus productos en la mano…ya alguien se los comprará.

Pidámosle al Señor que esta coyuntura social y económica que vivimos, nos sirva para tomar una decisión seria de seguirle al El en el compromiso con nuestros hermanos, con nuestra realidad.