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Pistas para la homilía

  •   Domingo Enero 25 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Jesús selecciona a sus colaboradores

• Lecturas:
- Libro de Jonás 3, 1-5. 10
- I Carta de san Pablo a los Corintios 7, 29-31
- Marcos 1, 14-20

• Estas primeras páginas del evangelio de Marcos son muy interesantes porque nos narran cómo Jesús fue constituyendo el equipo de sus colaboradores inmediatos. Se trata de un grupo de doce personas, número que hace referencia a las doce Tribus de Israel, ya que ellos constituirán el núcleo del nuevo pueblo de Dios. Esta decisión del Señor pone de manifiesto que la comunidad es el lugar donde se revela la plenitud del misterio de salvación. La comunidad es, pues, el espacio teológico por excelencia donde se escucha la Palabra, se ora y se reciben los sacramentos.

•Desde los comienzos de su ministerio, el Señor nos enseña que el Reino de Dios es un proyecto comunitario, en el cual no hay lugar para los protagonismos individuales. Lamentablemente, esta lección no ha sido suficientemente asimilada y siguen apareciendo proyectos apostólicos que, inspirados en una noble causa, tienen una existencia efímera porque les falta la continuidad que garantiza el compromiso de una comunidad.

• ¿Dónde busca Jesús a sus colaboradores más inmediatos? No se dirige al atrio del Templo, donde los fariseos iban a exhibirse. Por el contrario, va a donde se encuentra la gente común y corriente. Nos dice el evangelista Marcos que “Jesus caminaba por la orilla del lago de Galilea”. Allí confluían los pescadores y los viajeros que subían a las barcas para dirigirse a los caseríos y pueblos del litoral. Queda, pues, manifiesta la opción preferencial de Jesús por la gente sencilla, la cual será confirmada de muchas maneras durante su ministerio apostólico.

• Quiero llamar la atención sobre unas frases, aparentemente anodinas, que escribe Marcos: Vio a Simón y a su hermano, Andrés, echando las redes en el lago […] Un poco más adelante, vio a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en una barca, remendando sus redes”. El verbo principal es VER; el evangelista Marcos no lo usa solamente para describirnos unas escenas; en el texto, el verbo VER tiene una fuerza particular. La mirada penetrante de Jesús calibró la calidad humana y espiritual de estos cuatro hombres, que los hacía totalmente diferentes a los demás que transitaban por la orilla del lago, y valoró su potencial de entrega y compromiso.

• El texto nos dice que a Simón y Andrés les dijo “síganme”, y que a Santiago y Juan “los llamó”. En ambos casos, la iniciativa es de Jesús. Aquí se pone de relieve un elemento central de la historia de salvación: la gracia es un don de Dios y Él es quien la otorga y llama. Es una invitación y no una imposición. Por eso los seres humanos podemos acoger o rechazar el llamado.

• ¿A qué los invita el Señor? La invitación es atractiva, aunque imprecisa: “Haré de ustedes pescadores de hombres”. Jesús utiliza un lenguaje que era familiar a sus interlocutores ya que eran pescadores de profesión. La invitación sugiere un proyecto de servicio a los demás, cuyo contorno es todavía muy impreciso. Pasarán varios años para que puedan entender el alcance del proyecto apostólico al que se vinculaban.

• Poco apoco, Jesús fue constituyendo el equipo de sus inmediatos colaboradores e inició con ellos un intenso proceso de formación, que tuvo dos escenarios: un escenario íntimo, en el que Jesús dialogaba con sus seguidores más cercanos; y un escenario público, cuando Jesús enseñaba en los pueblos que visitaba. Además de ir interiorizando las enseñanzas del Maestro, los doce Apóstoles se encargaban de la logística de las correrías apostólicas.

• Las personas seleccionadas por Jesús eran muy simples y poseían unos conocimientos básicos sobre la Ley y los Profetas; en términos nuestros, diríamos que tenían los conocimientos de una religiosidad popular. De ahí el desafío pedagógico de Jesús, quien tuvo que revestirse de paciencia para ir puliendo a estos hombres ignorantes que reflejaban las expectativas y prejuicios propios de su medio cultural.

• Durante los años que tuvieron el privilegio de compartir con el Maestro, vivieron un proceso de maduración de la fe, en cuanto fueron asimilando su doctrina, avanzaron en el conocimiento de ese ser maravilloso que los había llamado y fueron fortaleciendo el compromiso que finalmente los llevaría a entregar su vida como testigos de Jesucristo resucitado. Este proceso de formación concluyó el día de Pentecostés, cuando los Apóstoles recibieron el don del Espíritu Santo y comprendieron el sentido profundo de las enseñanzas del Maestro.

• Dentro del proyecto apostólico de Jesús, la formación espiritual de su equipo fue un elemento esencial. Igualmente, la acción pastoral de la Iglesia debe dar atención prioritaria a la formación de los diversos colectivos que conforman el pueblo de Dios: una adecuada formación teológica y pastoral del clero para que pueda dialogar con las diversas culturas en una sociedad pluralista y secularizada; la formación de los catequistas y además agentes de pastoral; y la formación de los fieles, que es cada vez más difícil por el ambiente hostil y por la crisis de la formación religiosa en los colegios.

• Es hora de terminar nuestra meditación dominical que, a partir del texto del evangelista Marcos, nos hace pensar sobre la constitución de equipos apostólicos que sean auténticas comunidades, y su adecuada formación para poder anunciar, de manera convincente, la Buena Noticia de Jesucristo resucitado.