Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Febrero 08 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El evangelio nos presenta un día de trabajo de Jesús. Empieza por sanar a un hombre de sus males cuando está en la sinagoga. Después sale y va a la casa de Simón, en donde cura a su suegra, que está en cama y enferma de fiebre.

Los pasos de esta curación son estos: acercarse a la enferma, tomarla de la mano y levantarla. Por último vemos que ella se puso a servirles a los demás. Más adelante Jesús curó a muchos enfermos de diversas enfermedades.

Después Jesús nos dio ejemplo de oración, pues se fue al monte a orar. Los discípulos se dieron cuenta de que no estaba con ellos y salieron a buscarlo. Jesús les propuso ir a predicar a otros pueblos.

Servicio. Oración. Predicación. Estas acciones las realizó Jesús con mucha frecuencia para darnos ejemplo de vida. Qué bueno que también nosotros aprendamos a unir trabajo, oración y comunicación del mensaje del Señor.

En el campo ecológico sin duda se pueden vivir estos aspectos. Pero no siempre lo hacemos. En algunos momentos predomina solo la acción y en otros la palabra, quizás mejor, la palabrería, como sucede con frecuencia con las autoridades del ramo, que se quedan en promesas y más promesas.

El día 29 de enero de este año, la Secretaría del Medio Ambiente de Bogotá premió a casi 20 instituciones por su labor ecológica en diferentes campos. Eso supone que se eligieron entre casi 100, número admirable. De alguna manera los que recibieron los premios, a nombre de sus equipos, agradecieron estos premios de una forma bonita.

Pero ciertas preguntas para nosotros quedaron: ¿Y en esos grupos se ora al contacto con la naturaleza? ¿Esos equipos de trabajo saben contemplar la naturaleza? ¿Saben agradecer a Dios tanto bien que nos regala? ¿Y a la vez, saben ofrecer a Dios el bien que con tanta generosidad, en muchos casos, realizan? ¿Se quedan sólo en el activismo?

Otra pregunta que casi de seguro responden positivamente: ¿Invitan a otras personas a preocuparse por el medio ambiente, por el calentamiento global, a rechazar las prácticas dañinas para la sociedad, como sería la deforestación, la contaminación de las aguas?

Démosle gracias al Señor por tantas personas generosas y pidámosle a la misma Iglesia que les enseñe aquello que les queda faltando en su actuar.