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Pistas para la homilía

  •   Domingo Febrero 22 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Cuaresma, tiempo de interiorización

• Lecturas:

- Génesis 9, 8-15
- I Carta de san Pedro 3, 18-22
- Marcos 1, 12-15

• Hoy celebramos el primer domingo de Cuaresma. La Iglesia nos invita a emprender, durante cuarenta días, una peregrinación interior con el fin de prepararnos para conmemorar los grandes misterios de la redención: la pasión, muerte y resurrección del Señor.

• El intenso ritmo de la vida contemporánea nos obliga a atender múltiples compromisos, lo cual es causa de preocupaciones y dispersión; no tenemos un objetivo definido sino que estamos atendiendo asuntos que nos distraen. Basta mirar a nuestro alrededor: la gente pasa muchas horas conectada a las redes sociales; no tiene un guión propio de realización sino que se desgasta reaccionando a lo que sucede a su alrededor. La Cuaresma es tiempo de reflexión y de interioridad. Los invito a desconectarnos de las redes sociales para conectarnos con el yo profundo. Hagamos un alto en el camino.

• La primera lectura, tomada del libro del Génesis, nos narra la alianza establecida por Dios con Noé y sus hijos: “Ahora establezco una alianza con ustedes y sus descendientes […] No volveré a exterminar la vida con el diluvio ni habrá otro diluvio que destruya la tierra”. Esta alianza, que es iniciativa de Dios, significa un nuevo comienzo.

• Es muy interesante constatar que, en los escritos de los autores cristianos de los primeros siglos, se establece un vínculo teológico entre las aguas del diluvio y las aguas del bautismo. En ambos casos, las aguas marcan un antes y un después; el antes hace referencia a una realidad de pecado, y el después inaugura una realidad nueva iluminada por la esperanza.

• El apóstol Pedro, en el texto de su primera Carta que acabamos de escuchar, hace referencia a este simbolismo: “Aquella agua era la figura del bautismo, que ahora los salva a ustedes y que no consiste en quitar la inmundicia corporal, sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios, por la resurrección de Cristo Jesús”.

• Teniendo como punto de referencia esta imagen de las aguas del diluvio y la alianza que Dios establece con Noé y su familia, los invito a vivir este tiempo de Cuaresma como un periodo de reflexión y de encuentro con nosotros mismos, que nos ayude a prepararnos para celebrar la Pascua del Señor, con la cual se sella la Alianza nueva y eterna entre Dios y la humanidad.

• Ahora vayamos al texto del evangelista Marcos, quien nos narra las primeras correrías apostólicas del Maestro. Hoy encontramos un llamado a la conversión: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya está cerca. Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”.

• Según el Diccionario de la Real Academia Española, arrepentirse significa “pesarle a alguien haber hecho o haber dejado de hacer alguna cosa”. El arrepentimiento exige una alta dosis de sinceridad para ser capaces de reconocer nuestros errores, y no salir en búsqueda de disculpas y justificaciones. Lo más común es señalar al culpable fuera de nosotros. Difícilmente, el estudiante acepta que el bajo rendimiento que tuvo en el examen se debió a su ignorancia y falta de preparación, y señala al profesor como culpable de su fracaso…

• Los seres humanos somos implacables en nuestras críticas al gobierno, a la Iglesia, a los jefes, a los compañeros de trabajo, a los parientes. Y somos excesivamente benévolos con nosotros mismos pues siempre encontramos mil disculpas para justificarnos. En la cultura empresarial contemporánea, quienes pertenecen a una organización son evaluados anualmente. En este proceso, se pide el concepto de las personas que dependen del funcionario evaluado, sus compañeros y jefes; también se pide una auto-evaluación. Es muy frecuente que las personas que han sido evaluadas negativamente por los otros, se auto-evalúen de forma muy positiva; no ven sus defectos y deficiencias. Como regla general, nos cuesta muchísimo reconocer nuestras fallas.

• Esta incapacidad de auto-criticarnos es la causa por la cual muchas personas afirman: “Yo no me arrepiento de nada; si pudiera volver a comenzar, haría exactamente lo mismo”. ¡Qué estupidez! ¡Qué incapacidad de mirarnos al espejo! Estamos engañados si creemos que todas nuestras decisiones han sido acertadas, que todas nuestras palabras han sido prudentes y pronunciadas en el momento oportuno, que siempre hemos sido objetivos y justos en nuestros juicios.

• Durante la Cuaresma, la Iglesia nos invita a recorrer un camino que nos conduce al interior de nosotros mismos, superando las innumerables distracciones del mundo exterior. Este encuentro con nosotros, sin otro testigo que nuestra conciencia, deberá permitirnos reconocer el pasivo de egoísmo y negatividad que hemos venido acumulando y tomar las medidas para hacer los correctivos necesarios. Ahora bien, no se trata de un simple proceso psicológico de introspección; este encuentro con nosotros mismos lo realizamos en presencia de Dios y preguntándonos qué pide Él de nosotros. Vivamos la Cuaresma como un tiempo de interiorización, conversión y preparación para la Pascua.