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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Marzo 08 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Varios temas se podrían asumir de las lecturas de hoy: los mandamientos, el trabajo, el descanso, el respeto por el templo y la resurrección al tercer día. Tomemos el trabajo.

Dios dejó la creación al hombre para que fuera el responsable de dominarla, no de destruirla. Para que se sirviera de la naturaleza, de la tierra para el bien de todos. Para que durante seis días la trabajara (Gen. 1) . En ninguna parte de la Biblia se afirma que el hombre es el dueño de la tierra, de los árboles, de los animales. Es el trabajador y el usu-fructuante.

Existe un poema indígena, citado por José Luis Caravias. Dice así: “Todo el que hiere a la tierra, hiere también a los hijos de la tierra. El indio es el hijo de la tierra. La tierra es nuestra vida y nuestra libertad”.

Y sigue: “Los grandes señores de la tierra no comprenden al pueblo indio, porque los grandes señores de la tierra esclavizan a la propia tierra. Son extraños que llegan por la noche y roban de la tierra todo cuanto quieren. Para ellos un pedazo de tierra es igual a otro. La tierra no es su hermana: es su enemiga. Ellos la destruyen y se largan”. (“La lucha por la Tierra”, ed. Indo American, pag.13).

Esta poema se le puede aplicar a la forma como los grandes terratenientes se creen dueños de la tierra, sabiendo que esta es propiedad de Dios, quien la deja a los hombres para el bien de todos y no de unos pocos.

Con razón San Ambrosio dice: “No es parte de su tus bienes lo que tú das para el pobre; lo que le das, le pertenece. Porque lo que ha sido dado para el bien de todos, tú te lo apropias. La tierra ha sido dada para todos el mudo y no solamente para los ricos” (ibídem, p.18).

Pero también se puede aplicar a las grandes compañías extractivistas que no respetan la naturaleza, ni historia y trabajo secular de los campesinos. Ambos textos parecen como escritos para denunciar lo que está sucediendo en estos momentos en los páramos de Santurbán, Güicán, Cruz Verde y en tantos otros lugares.

Un ejemplo es la forma como unas compañías, que no tienen nada de amigas (“compañías”) de los campesinos, han querido apoderarse de terrenos del páramo de Cruz Verde, con peligro la existencia de comunidades campesinas de Choachí, Fómeque y Ubaque en Cundinamarca.

En ese páramo nacen al menos tres grandes ríos: El Fucha o San Cristóbal que fluye hacia el río Bogotá, el Teusacá que se orienta hacia Sopó y el Palmar hacia la cuenca del Orinoco. Esto último ha permitido a Corpoorinoquia intervenir en el asunto y ponerse a favor de los campesinos.