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Pistas para la homilía

  •   Domingo Marzo 22 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Rasgos de la nueva Alianza

Lecturas:

- Profeta Jeremías: 31, 31-34
- Carta a los Hebreos 5, 7-9
- Juan 12, 20-33

Jesús, acompañado por sus discípulos, camina hacia Jerusalén, donde sellará, con el sacrificio de su vida, la nueva Alianza que transformará las relaciones entre Dios y la humanidad. En este V domingo de Cuaresma, la liturgia nos invita a reflexionar sobre las particularidades de esa Alianza o pacto especialísimo que Dios ha querido establecer.

En esta reflexión sobre el significado de la alianza, dejémonos llevar por las palabras del profeta Jeremías, quien hace referencia al pasado y al futuro de la Alianza.

Por esos designios misteriosos que escapan a nuestra comprensión, Dios puso su mirada sobre Abrahán, a quien escogió como su amigo, y le prometió que sería padre de un pueblo muy numeroso. Esa Alianza inicial con Abrahán fue ratificada con los patriarcas. Un capítulo importantísimo en la historia de Israel es la esclavitud en Egipto. Yahvé, entonces, escoge a Moisés como libertador del pueblo oprimido. Y se inicia la gran epopeya de este pueblo, que fue la travesía del desierto hasta llegar a la tierra prometida. En el texto de Jeremías que acabamos de escuchar, el profeta recapitula esta compleja historia de amor e infidelidad, de sacrificios en honor de Yahvé y también para honrar a las divinidades de los pueblos extranjeros: “Haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No será como la alianza que hice con los padres de ustedes, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ellos rompieron mi alianza y yo tuve que hacer un escarmiento con ellos”. Así recapitula Jeremías la caprichosa conducta de la comunidad y las intervenciones pedagógicas de Yahvé para que el pueblo recapacitara.

Sigamos adelante en la lectura de los textos de este domingo. Ellos nos ofrecen elementos que nos ayudan a comprender al significado de la alianza nueva. Sigamos leyendo a Jeremías. ¿Qué novedad descubre el profeta? La novedad de la Alianza radica en su interioridad, ya que la antigua Alianza estaba fuertemente centrada en la observancia externa de los mandatos de la Ley y en la realización de ritos y sacrificios. La nueva alianza es interior: “Esta será la Alianza nueva que voy a hacer con la casa de Israel: voy a poner mi ley en lo más profundo de su mente y voy a grabarla en sus corazones”. En el Nuevo Testamento acabaremos de comprender toda la riqueza de las palabras de Jeremías; el Espíritu Santo, que habita en nuestros corazones y acompaña a la Iglesia en su peregrinar, es el gran regalo del Resucitado.

Sigamos avanzando en la comprensión del significado de la nueva Alianza. Para ello volvamos a leer el texto de la Carta a los Hebreos que nos explica que la Alianza nueva se construirá, no desde el poder, sino desde la obediencia. La única agenda que tuvo el Maestro fue cumplir la voluntad del Padre, y lo hizo desde el momento de la Encarnación hasta su resurrección triunfante. Los que nos confesamos seguidores de Jesucristo debemos seguir este camino de obediencia al plan de Dios, el cual debe ser descubierto a través de una lectura atenta de los signos de los tiempos. El plan de Dios respecto a cada uno de nosotros no está escrito en un documento que nos llega por correo electrónico, sino que debe ser cuidadosamente interpretado a través del discernimiento.

Vayamos ahora al texto del evangelista Juan, en el cual se nos ilumina el significado de la Alianza nueva a través de la imagen del grano de trigo. “Yo les aseguro que si el grano de trigo, sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero, si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna”

Esta hermosa metáfora resume lo que fue el testimonio de Jesucristo, cuyo proyecto de vida fue la obediencia al Padre, y dio la mayor prueba de amor al dar la vida por sus amigos. Por eso la existencia cristiana es un llamado a salir de nosotros mismos, a superar nuestros egoísmos; en el cristiano, se da un desplazamiento del eje de sus preocupaciones del yo a los otros.

Francisco de Asís expresó esta lógica diferente del grano de trigo que tiene que morir para generar vida: “Que no busque ser consolado, sino consolar; que no busque ser comprendido, sino comprender; que no busque ser amado, sino amar”.

Que esta meditación sobre el significado de la nueva Alianza que el Señor sella con la humanidad nos ayude en este camino cuaresmal de preparación para celebrar los misterios de la redención.