Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Pistas para la homilía

  •   Domingo Mayo 10 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

El amor, un diamante de mil facetas

Lecturas:

- Hechos de los Apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48
- I Carta de san Juan 4, 7-10
- Juan 15, 9-17

Cuando nos detenemos frente a la vitrina de una tienda de lujo, nuestros ojos contemplan fascinados los destellos de las joyas y accesorios. Las piedras preciosas o el cristal de roca exquisitamente tallados producen una explosión de luz y color. Una experiencia semejante tuve al concluir la lectura de los textos bíblicos que nos propone la liturgia de este VI domingo de Pascua. El tema central es el amor, y cada uno de los textos nos lo presenta con facetas diferentes, resultando así una explosión de luces y colores:

- En el relato de los Hechos de los Apóstoles, el encuentro de Pedro y el oficial Cornelio nos muestra cómo el amor de Dios supera las discriminaciones y barreras que levantamos los seres humanos. El amor aparece como una energía incluyente.

- En su I Carta, el apóstol Juan nos motiva al amor mutuo argumentando, no desde la psicología, sino desde las entrañas mismas de la teología. “Ámense los unos a los otros, porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”. Este texto nos presenta una sugestiva conexión entre el amor y el conocimiento de Dios, sobre la cual volveremos más adelante.

- En el texto evangélico, se nos recuerda que el supremo mandamiento de la nueva alianza es el amor: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado”. Esto nos lleva a transformar el tejido social desde el amor; el amor nos motiva a entregarnos.

Los invito, entonces, a profundizar en el mensaje de este domingo a partir de los binomios amor-superación de las discriminaciones, amor-conocimiento de Dios, amor-entrega a los demás.

Consideremos el primer binomio, amor-superación de las discriminaciones, al que se hace referencia en la primera lectura:

- Dice el texto: “Al oírlos hablar en lenguas desconocidas y proclamar la grandeza de Dios, los creyentes judíos que habían venido con Pedro se sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se hubiera derramado también sobre los paganos”. Esta sorpresa de los judíos nos hace reflexionar sobre nuestros condicionamientos culturales. Todos llevamos una carga de prejuicios que nos dificulta ser observadores objetivos de la realidad. Los judíos se sentían los beneficiarios naturales de la promesa de salvación. No les cabía en la cabeza que esta oferta también estuviera abierta para los paganos.

- El Espíritu Santo no discrimina pueblos ni examina pasaportes ni clasifica por estratos socio – económicos o por afinidades ideológicas. Sopla donde quiere. Esta universalidad de la gracia es una invitación para que superemos nuestros prejuicios que nos llevan a clasificar a las personas entre buenos y malos hijos de la Iglesia, cristianos de primera categoría y cristianos de segunda… El estilo pastoral del Papa Francisco es un ejemplo para revisar las prácticas antipáticas en parroquias y colegios católicos, donde son discriminados los hijos de parejas que no están unidas por el vínculo sacramental. ¿Quiénes somos nosotros para discriminar, en contravía de la acción incluyente del Espíritu Santo?

Vayamos al segundo binomio, amor-conocimiento de Dios:

- Dice el texto de la I Carta de san Juan: “Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor”. Este texto es revolucionario porque plantea un camino diferente para llegar a Dios, que no pasa por los debates filosóficos y teológicos ni utiliza la sabiduría conservada en las bibliotecas.

- Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios-amor. Por eso el camino del amor es el que conduce al que es fuente y plenitud del Amor. Hay millones de seres humanos que no reconocen a Dios como un ser personal, absoluto, trascendente y providente; sin embargo, viven en la fidelidad de su relación de pareja y en la entrega a sus hijos. ¿Qué podemos decir de estas personas? Siguiendo las palabras de la I Carta de san Juan, estas personas de alguna manera conocen a Dios-amor porque viven un amor sincero y comprometido. Por eso debemos revisar las fronteras artificiales entre creyentes y no creyentes. Estas fronteras han sido trazadas teniendo como criterio el conocimiento racional y los discursos que se pronuncian. Pero el texto de san Juan nos cambia la perspectiva.

Vayamos al tercer binomio, amor.- entrega:

- Dice el texto evangélico: “Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos”.

- Estas palabras del Señor nos enseñan que el amor no consiste en palabras dulzarronas, carentes de compromiso. La autenticidad del amor se verifica a través de las obras que inspira. El amor verdadero genera acciones concretas de entrega y solidaridad, hasta llegar a la máxima expresión que es dar la vida por los demás. Necesitamos menos palabras y más hechos concretos. Estamos hartos de los discursos sobre la transparencia ética pronunciadas por políticos corruptos; nos hemos vuelto escépticos ante las alusiones sobre la responsabilidad social empresarial de empresarios ávidos de lucro.

Es hora de terminar nuestra meditación dominical sobre el amor, elemento central de los tres textos bíblicos. Que estas reflexiones sobre el amor-superación de las discriminaciones, amor-conocimiento de Dios y amor-entrega fortalezcan nuestra vida interior.