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Pistas para la homilía

  •   Domingo Mayo 17 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

La Ascensión y las nuevas responsabilidades que asumimos

• Lecturas:
- Hechos de los Apóstoles 1, 1-11
- Carta de san Pablo a los Efesios 4, 1-13
- Marcos 16, 15-20

• Con la fiesta de la Ascensión, la Iglesia celebra la solemne culminación de la misión que el Padre le confió a su Hijo, y que se había iniciado con la Encarnación. Con nuestro lenguaje espacio-temporal, bastante impreciso, decimos que el Señor regresó a la Casa del Padre, de la cual había salido para redimir a la humanidad.

• La historia de salvación es un proceso que se va realizando a lo largo de los siglos, y en ella podemos identificar tres grandes capítulos:

- El primer capítulo comprende la alianza y la promesa de un Mesías. El pueblo de Israel fue comprendiendo, en medio de muchas situaciones tormentosas, el plan de Dios, quien se automanifestó en los acontecimientos de la comunidad. Yahvé inspiró a unos líderes muy especiales para que ayudaran al pueblo en este proceso de lectura, en la fe, de acontecimientos muchas veces turbulentos.

- El segundo capítulo es la realización de la promesa en Jesucristo, Hijo Eterno del Padre hecho hombre. Los Evangelios nos transmiten las enseñanzas y signos milagrosos realizados por el Señor. Este capítulo de la historia de salvación culmina en la Ascensión, que es la fiesta que hoy celebramos.

- El tercer capítulo es el tiempo de la Iglesia, y empieza en Pentecostés, cuando el Espíritu Santo comunica sus dones y carismas que permitirán a los discípulos del Señor llevar a cabo la misión de anunciar la Buena Nueva.

• El autor del Libro de los Hechos de los Apóstoles recapitula los acontecimientos vividos por la comunidad en torno a la Ascensión. Los invito a detenernos en algunos tópicos particulares de este relato:

- Dice el texto: “A ellos – los apóstoles – se les apareció después de la pasión, les dio numerosas pruebas de que estaba vivo y durante cuarenta días se dejó ver por ellos y les habló del Reino de Dios”.

- No se trata, necesariamente, de cuarenta días-calendario. Recordemos que el número cuarenta tiene un simbolismo particular en la Biblia y sirve para expresar un camino interior que se recorre y un proceso intenso que se vive. En palabras coloquiales podemos decir que el Señor resucitado dio las últimas pinceladas al proceso de formación de su equipo apostólico, antes de enviarlos por el mundo.

- En este relato, Jesucristo ratifica que enviará al Espíritu Santo, su gran regalo a la comunidad, y quien será protagonista principalísimo en este tercer capítulo de la historia de salvación: “Cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes, los llenará de fortaleza y serán mis testigos en Jerusalén, en Samaría y hasta los últimos rincones de la tierra”. El Espíritu Santo transformará a estos seguidores del Maestro, llenándolos de sabiduría y coraje.

- La forma como es descrita la Ascensión deja muy claramente establecido que se trata de un cambio total de categorías y de escenarios; culmina el ciclo de la vida terrena de Jesucristo, quien es glorificado por el Padre y constituido Señor del universo.

- La exhortación que hacen los dos hombres vestidos de blanco impacta por su sensatez y principio de realidad: “Galileos, ¿qué hacen allí parados, mirando al cielo?”. Estas palabras son un llamado de atención a vivir una espiritualidad encarnada. Los cristianos debemos integrar la visión del futuro que nos hace añorar la segunda y definitiva del Señor, con la visión del presente, que debemos transformar para que en él reinen la justicia y el amor.

• Vayamos ahora al texto del evangelista Marcos, en el que relata la Ascensión del Señor. El componente más importante de este relato es la misión: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. Este mandato del Señor no se circunscribe a un puñado de hombres y mujeres que fueron testigos presenciales de la Ascensión. Va dirigido a todos los bautizados. Cada uno de nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, debemos dar testimonio de nuestra experiencia del Resucitado. Y esto se hace, primordialmente, por medio del ejemplo.

• El evangelista Marcos describe algunos de los signos maravillosos que acompañarán a los evangelizadores y que autenticarán la verdad de lo que anuncian: “Arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos…” En los primeros tiempos de la Iglesia, estas manifestaciones extraordinarias eran necesarias para dar credibilidad a la nueva doctrina; en nuestros tiempos, la credibilidad hay que buscarla en la coherencia entre lo que se dice y lo que se vive.

• Celebremos con devoción esta fiesta de la Ascensión. Tomemos muy en serio la misión evangelizadora que nos confía el Señor. Que nuestro estilo de vida sea un testimonio elocuente de la presencia de Jesucristo en el mundo.