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Pistas para la homilía

  •   Domingo Mayo 24 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Significado de los dones del Espíritu Santo

• Lecturas:

- Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
- I Carta de san Pablo a los Corintios 12, 3-7. 12-13
- Juan 20, 19-23

• Hoy celebra la liturgia la fiesta de Pentecostés, que conmemora la comunicación de los dones del Espíritu Santo a los apóstoles y que inaugura un nuevo capítulo en la historia de la salvación. El Señor resucitado ha concluido la misión que le confió el Padre. En esta nueva etapa, los Apóstoles y los bautizados recibimos el encargo de anunciar la Buena Nueva de la salvación.

• Es profundamente impactante la transformación que el Espíritu Santo realizó en este puñado de seguidores del Señor. Su fe vacilante se convirtió en certeza; dejaron a un lado sus sueños de poder y gloria porque entendieron, finalmente, el sentido redentor de la cruz; ya no se ocultaron de los judíos por temor a las represalias, sino que salieron a las plazas a predicar el nombre del Señor.

• La vida cristiana es un continuo Pentecostés que se inicia con el bautismo; nuestro proceso de transformación en Cristo solo concluirá cuando estemos cara a cara con el Señor, justo Juez.

• En la oración de la misa de Pentecostés pedimos: “Derrama los dones del Espíritu Santo por toda la extensión de la tierra, y continúa realizando ahora en los corazones de tus fieles aquellas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica”.

• ¿Qué estamos pidiendo cuando exclamamos “derrama los dones del Espíritu Santo”? A través de la catequesis, la Iglesia nos enseña que los dones del Espíritu Santo son siete, y son gracias especiales que Dios nos concede para transformarnos interiormente y poder actuar en coherencia con los valores del Evangelio. Nos ayudan a ir modificando nuestra manera de pensar y de actuar. Estos siete dones son: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. Estas palabras suenan exóticas porque no hacen parte del vocabulario que se utiliza en las redes sociales. Ante la imposibilidad de referirnos a los siete dones por razón del tiempo, nuestra reflexión ofrecerá algunos elementos para comprender el significado de los cuatro primeros.

• El don de sabiduría nos da un conocimiento diferente de Dios. ¿Qué queremos decir? Ciertamente, descubrimos la existencia de Dios contemplando su obra creadora. La enorme complejidad del microcosmos y del macrocosmos nos invita a seguir las huellas de un Ser infinito que es el origen último de esta extraordinaria sinfonía de formas, colores y leyes físicas. El don de sabiduría nos permite ir mucho más allá de este primer conocimiento racional e ir comprendiendo, cada vez mejor, el alcance de las enseñanzas de Jesucristo, revelador del Padre. Los testimonios de los evangelios y de los escritos de Pablo nos ponen en contacto con unas experiencias profundísimas del Señor resucitado que son producto de una intervención sobrenatural.

• Para comprender el significado del don de inteligencia es conveniente volver a leer el pasaje de los discípulos de Emaús, quienes conversaron ampliamente con un caminante desconocido que resultó ser Jesucristo resucitado. Después de escuchar la desesperanza que invade el corazón de estos dos hombres, el Señor empieza a iluminar el sentido de los caóticos acontecimientos de su pasión y muerte, y lo hace utilizando los textos bíblicos pertinentes. Finalmente, ellos lo reconocen en el momento en que parte el pan, y exclaman maravillados: “¿No ardía nuestro corazón mientras hablaba con nosotros en el camino, explicándonos las Escrituras?” (Lucas 24, 32). Esta experiencia de los discípulos de Emaús nos permite describir el don de inteligencia como una gracia especial de Dios para descubrir el sentido profundo de los acontecimientos, yendo más allá de las apariencias y apropiarnos de ellos como parte de nuestra historia personal de salvación.

• El don de consejo permite a los cristianos discernir entre el bien y el mal, la verdad y el engaño. Caminamos en medio de profundas ambigüedades, ya que recibimos del entorno innumerables mensajes contradictorios. Esta situación de perplejidad agobia a muchos padres de familia que no saben cómo educar a sus hijos; con frecuencia, pretenden resolver la perplejidad haciéndose a un lado, permitiendo que sus hijos hagan lo que les da la gana.

• El profeta Isaías tiene un texto muy iluminador que pone de manifiesto dos discursos absolutamente diferentes, la lógica humana y el plan de Dios, Dice Isaías: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni mis caminos son sus caminos” (Isaías 55,8). El don de consejo nos permite calibrar los valores y antivalores que se entremezclan en cada decisión. Por eso debemos pedir incansablemente la gracia de poder discernir para tomar decisiones sabias, de las cuales no vayamos a arrepentirnos el día de mañana. El don de consejo nos permite ir avanzando por el camino de la prudencia.

• Finalmente, digamos unas breves palabras sobre el don de fortaleza, cuyos efectos fueron tan notables en Pentecostés. El pueblo de Israel, que tuvo que superar tantos obstáculos y conflictos a lo largo de su turbulenta historia, expresa continuamente que Dios es su fortaleza, en contraste con la fragilidad de los miembros de la comunidad. En el Salmo 17, 2-3 leemos: “Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador; Dios mío, peña mía, refugio mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte”.

• A pesar de todas las experiencias de fragilidad, los seres humanos insistimos en que somos poderosos porque creemos que la ciencia o el dinero o la belleza nos ponen por encima de los demás mortales. La experiencia nos muestra que esos proyectos de vida construidos sobre el orgullo fracasan estrepitosamente. Por el contrario, nuestra fragilidad, reconocida en la fe y en la confianza, nos convierte en fortaleza inexpugnable.

• Es hora de terminar nuestra meditación en esta fiesta de Pentecostés. Las limitaciones de tiempo no nos han permitido reflexionar sobre el conjunto de los siete dones del Espíritu Santo. En esta fiesta de Pentecostés reconozcamos nuestras fragilidades y el lado oscuro de nuestras vidas pare permitir que el Espíritu Santo nos transforme con sus dones y carismas.