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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Junio 14 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

En Marcos encontramos una serie de parábolas para aclarar qué es el Reino de Dios y cómo entrar en él. Las tomamos, desde nuestro interés ecológico, para valorar el espíritu observador y contemplativo de Jesús.

“Un hombre siembra la semilla en la tierra. Él se acuesta a dormir y luego se levanta, pasan los días y las noches, y la semilla germina, y crece la planta sin que él sepa cómo” (Mc 4, 26-27). Y en seguida añade Jesús: “La tierra por si misma da la cosecha, primero el tallo, luego la espiga, y por fin la espiga se llena de grano” (Mc 4, 28).

Otra parábola muy bella es la del grano de mostaza, la semilla más pequeña, pero que después produce un arbusto tan grande que los pajaritos pueden venir a descansar a su sombra. (Mc 4, 31-32)

Si leemos el capítulo 13 de Mateo, descubrimos cómo él asume muchas de las parábolas de Marcos, pero luego las amplia tanto en número, como en estilo catequético. De acuerdo con su finalidad, Mateo aunque no perteneció a un staff de ediciones Paulinas, se preocupaba por proporcionar un buen material a los catequistas de su tiempo.

Cómo desearíamos contar hoy en este campo con más escritores deseosos de unir Fe y Ecología, a través de un buen estilo catequético! Sin duda existen algunos. Una muestra: Víctor Ferrández y su libro “Comprender y amar la naturaleza” (San Pablo, Madrid, 1996):

“Ser ecologista no es más que sacar las consecuencia de nuestra identidad cristiana. Agradecer Dios el don de la creación es convertirnos en defensores del medio ambiente; es denunciar cuanto atenta contra la naturaleza; es combatir los intereses de lucro de muchas grandes empresas que destrozan lo que tocan, contaminando y ensuciado; es proteger y conservar lo que a nuestro alrededor bulle de vida y energía…es tomar conciencia de que mis pequeñas actitudes de cada día contribuyen a perjudicar o embellecer este mundo hermoso que Dios quiere llevar la perfección a través nuestro” (Pag. 9 y 10).

Ferrández tiene el mérito de invitar al amor y a la contemplación de la creación, pero a la vez afrontar temas muy actuales y desde tópicos muy concretos, como el efecto invernadero, la capa de ozono, la contaminación, la lluvia ácida, la deforestación, etc.

Interesante pensar, si en tiempos de los primeros apóstoles se hubieran presentado estos problemas, cómo los hubieran afrontado, basado en las enseñanzas de Jesús. Por lo pronto, recordándonos la responsabilidad de aprovechar bien los Talentos (Mt 25,14-30). Nos hubieran puesto a pensar si recibimos 10, 5 o sólo 1 talento. Y ni siquiera en el último caso, nos habría eximido de emplearlos bien, luchando por un mundo justo y ecológicamente sostenible.
Hace dos semanas, cuando celebramos la fiesta de la Sma. Trinidad, escuchamos: “Dios me ha dado autoridad plena sobre cielo y tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, y bautícenos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que les he enseñado. Y sepan que yo estoy con ustedes hasta el final de los tiempos” (Mt 16-20).

Muy claro el mensaje de Jesús: Primero, reconocer a Dios como Creador de la Naturaleza; segundo, como cristianos actuar de acuerdo con una gran Solidaridad con la comunidad de los hermanos y confiar en su Promesa.

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N.B.: si se desea reforzar el tema, tómese la lectura de Ezequiel donde aparecen: el cedro el retoño, la rama más alta, la montaña, la semilla, los nidos de aves de toda especie, el bosque, el árbol verde, que reverdece y llega a ser el árbol seco.