Descargue la Homilía en formato .PDF

↓ Descargar

Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Junio 21 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El Papa Francisco acaba de enviarnos este 16 de junio una Encíclica sobre la Ecología a todos los cristianos del mundo, pero que también tiene valor para todos los habitantes del planeta. En efecto, todos estamos pasando los límites de la arrogancia, como dice Job en la primera lectura: “Hasta aquí llegarás y de aquí no pasarás, aquí se romperá la arrogancia de tus olas” (Job 38, 11).

La Encíclica comienza con las dos primeras palabras del Cántico de las Creaturas de San Francisco de Asís: “Alabado seas“. En el capítulo tercero el Papa nos señala ese límite que estamos cruzando: “La humanidad ha ingresado en una nuera era en la que el poderío tecnológico nos pone en una encrucijada” (Nr. 102) Dice enseguida que “Somos los herederos de dos siglos de enormes olas de cambio: el motor a vapor, el ferrocarril, el telégrafo, la electricidad…. La revolución digital, la robótica, la biotecnología y las nanotecnologias…” (ibídem).

Y aunque el Papa alaba todos estos inventos humanos, nos llama la atención, pues tendemos a creer que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud de los valores, “como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico” (Nr. 105).

Retomando el evangelio de hoy es hora de que gritemos como los discípulos porque “se levantó un fuere huracán, las olas caían sobre la barca, tanto que empezaba a hundirse” (Marcos, 4, 37).

El Papa nos advierte del peligro de que el ser humano sucumba ante los dioses de la tecnología y el poder, pues “está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo” (n. 105).

En esto momento los navegantes somos todos y la especialización propia de la tecnología implica una gran dificultad para mirar el conjunto a los dueños del poder y el dinero y “esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses” (n. 110).