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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Junio 28 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Las lecturas de hoy nos vienen muy bien para sintonizar mejor con la Encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado del Medio Ambiente, LAUDATO SI, Alabado seas.

En la lectura del libro de la Sabiduría leemos cómo Dios no hizo la muerte ni goza exterminando a los vivientes: “Todo lo creó para que existiera; lo que le mundo produce es beneficioso” (Sab. 1, 13).

El Papa insiste de que “No nos servirá descubrir los síntomas, sino reconocemos la raíz humana de la crisis ecológica. Hay un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañar” (Nr. 101).

Cuántas personas hablan del cambio del clima, pero o no profundizan en sus causas o lo niegan. Los primeros son los quienes más lo están sintiendo. Los últimos son los que no están aceptando la Encíclica… ¿Por qué? Porque son los dueños de las empresas más poderosas y culpables de los daños al Medio Ambiente, pero sus ganancias económicas les impiden aceptar públicamente esta verdad y realidad científica.

En otro párrafo el Papa nos saca de una mentira grande: “Se tiende a creer que todo incremento del poder constituye sin más un progreso, un aumento de seguridad, de utilidad, de bienestar, de energía vital, de plenitud, de los valores, como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico” ( Nr. 105).

En la segunda lectura san Pablo nos dice: “No se trata de aliviar a otros pasando apuros, sino de que haya igualdad, para que ellos los socorran con lo que tienen de abundancia” (II Cor., 8,13). Y nos recuerda aquel pasaje del Éxodo donde se habla de la igualdad en cuanto a la repartición del maná: “Quien mucho recogió no tuvo más , y quien poco recogió, no le faltó”.

El Papa, citando a Benedicto XVI (Caritas in Verite n.35), nos advierte de otro peligro y de cómo tenemos un “superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora” Nr. 109).

El Evangelio de hoy termina los dos milagros que nos cuenta con lujo de detalles, con esta frase tan bella: “dijo que le dieran de comer” a la niña (Marcos 5,41).

El Papa con esta Encíclica “Laudato Si”, no está haciendo nada diferente. Nos comunica su preocupación y nos invita a vivirla. Cuánta gente en nuestro país y en todo el mundo está sufriendo de hambre, cunta gente está durmiendo en las calles sin haber probado un bocado de alimento.