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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Julio 05 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

Se han escuchado en estos días no pocas reacciones contra la encíclica sobre la Ecología del Papa Francisco LAUDATE SI, Alabado seas. Y la razón es muy sencilla: porque tocó los bolsillos, las chequeras de los grandes dueños de empresas que más están contaminando el medio ambiente.

Este hecho nos recuerda las frases de Ezequiel en la primera lectura: “Yo te envío a los israelitas, a ese pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí lo mismo que sus antepasados… te envío a esos hijos que tienen el corazón duro como una piedra” (Ezequiel 2,3-4).

El Papa reprocha a los hijos que tienen duro el corazón como una piedra, cuando está hablando ya desde el capítulo 1, titulado LO QUE ESTÁ PASANDO EN NUESTRA CASA. Somos todos, pero en especial los hijos del Capitalismo Salvaje, quienes están deteriorando la vida del planeta, al que llama con razón, la casa de todos, cristianos y no cristianos.

El Papa comienza señalando los males, los daños que le estamos causando a nuestra casa con el calentamiento global y la contaminación en especial del aire y del agua, con la pérdida de la biodiversidad, y con el deterioro de la calidad de vida humana y la decadencia social.

De un modo especial se queja de la debilidad de las reacciones frente a los dramas de tantas personas y poblaciones, en especial de las más pobres. Señala un cierto adormecimiento y una alegre irresponsabilidad, la falta de una cultura adecuada y la necesidad de cambiar el estilo de vida, de producción y consumo.

Estos fenómenos ya lo habíamos percibido en los Foros y en los Encuentros Mundiales, donde algunos países como Estados Unidos y China se han negado a comprometerse en serio.

Urge, por eso, también el Papa Francisco sobre la necesidad de crear un sistema normativo que asegure la protección de los ecosistemas. Todo esto pide un verdadero planteo ecológico para así “escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (n. 48).

Valdría la pena conseguir y meditar esta encíclica que nos habla, entre otros aspectos, del Evangelio de la Creación, de la necesidad de repensar la orientación del mundo y que nos invita a tomar algunas líneas de orientación y de acción
Para todos, pero en especial para los padres y educadores, es válido el capítulo con que finaliza, en donde se nos anima a vivir una educación y espiritualidad ecológicas.

Valdría la pena conseguir un ejemplar de esta encíclica que se vende, entre otras partes, en las librerías cuyo patrón es San Pablo y que se preocupan por estos temas fundamentales, ofreciendo los libros de una manera sumamente económica.