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Aporte Ecológico a la Homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 30 de 2012
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

En la primera lectura de hoy se valora el profetismo. Cuando un muchacho corrió a decir a Moisés que Eldad y Medad estaban profetizando en el campamento y Josué le pidió a Moisés que se los prohibiera, aquel respondió: “Ojalá que todo el pueblo profetizara y el Señor infundiera en todos su espíritu” (Num 11,29).

Hoy en día van creciendo el número de personas que frente a la problemática ambiental están levantando la voz. Algunos porque sienten el triste peligro de la destrucción de la naturaleza. Otros porque piensan en el pueblo, en especial en los pobres, posibles víctimas de los desastres, como pasó en Bogotá con las inundaciones no hace mucho tiempo. Muchos, por ambos motivos, pero inspirados por Jesús.

Pero aún se escuchan pocas voces eclesiales que iluminen desde la Fe esta problemática. Cómo nos gustaría que en los proyectos pastorales de las diócesis saliera más explícito esta línea de acción y no se olvidara que está en juego la creación y nuestra responsabilidad frente al Creador.

En la segunda lectura, Santiago arremete contra la acumulación de riquezas: Tomemos algunas frases del texto de hoy: “Se pusieron a amontonar riquezas, precisamente a última hora. …Ustedes en este mundo han vivido entre el lujo y la sensualidad, sean dado gusto y engordado…han condenado y asesinado al inocente…” (Santiago 5, 1.6).

Si bien miramos las dos lecturas, están más ligadas de lo que a primera vista aparece. Basta pensar en lo que está sucediendo frente a la minería. Con tal de obtener ganancias, no importa que se destruyan ecosistemas valiosos. Con tal de “engordar”, como dice Santiago, no importa asesinar pueblos indígenas y campesinos envenenando con mercurio los ríos.

Muchos hermanos nuestros, a los que solemos llamar “separados”, también están ejerciendo el profetismo en este campo. Algunos los tenemos muy cerca, compartiendo en grupos ecuménicos, como el nacido en la Javeriana, al que pertenecen diferentes comunidades, no sólo cristianas, sino otras como el Centro Cultural Islámico.

Pero aquí es notorio el desinterés de muchos grupos protestantes, apoyados por iglesias de USA. Ojalá un día despertaran a la realidad que estamos viviendo y, como deseamos de muchos grupos católicos, también alcen la voz.

Frente a este fenómeno ecuménico, Jesús nos da un buen consejo en el Evangelio de hoy acerca del profetismo y de su trabajo por los demás, en este caso por el Medio Ambiente: “No se lo prohíban porque nadie que hace un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el no está contra nosotros, está a favor nuestro” (Marcos 9, 38-39).

Un santo que recibió este don profético fue San Francisco de Asís, a quien se reconoce como el patrón de la ecología por su amor a la naturaleza y defensa de ella. Precisamente por esto, todos los 4 de octubre, reúne a grupos ecuménicos en su día, como amigos y defensores de la Naturaleza.