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Pistas para la homilía

  •   Domingo Julio 05 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Sobre la misión que tenemos y los prejuicios que enceguecen

• Lecturas:

- Profeta Ezequiel 2, 2-5
- II Carta de san Pablo a los Corintios 12, 7-10
- Marcos 6, 1-6

• Después de leer atentamente los textos bíblicos de este domingo, identificamos dos temas sobre los cuales quisiéramos profundizar. El primero de estos temas es teológico, y es la misión que Dios confía a los hombres; el segundo tema es sociológico, y es la toma de conciencia sobre los prejuicios de toda índole que nos enceguecen y bloquean.

• Empecemos por el tema teológico. El mensaje central es la misión que Dios asigna a cada uno. En el caso de Ezequiel, es el anuncio profético a una comunidad rebelde; en el caso de Jesucristo es la misión que el Padre le confía de anunciar el Reino y sellar la Alianza nueva y eterna con su sacrificio en la cruz; en el caso de los bautizados, la misión es anunciar la persona y el mensaje de Jesucristo.

• Veamos algunos rasgos particulares de la vocación de Ezequiel:

- Hay una expresión de gran significación teológica: “El espíritu entró en mí, hizo que me pusiera en pie y oí una voz que me decía: Hijo de hombre, yo te envío a los israelitas”. Se trata, pues, de una iniciativa de Dios y no de un proyecto humano. Es Él quien se hace presente en nuestras vidas. En el caso de Ezequiel, se trata de una experiencia interior muy fuerte, cuyas características desconocemos; en el caso de los cristianos, el Espíritu irrumpe en nuestras vidas cuando recibimos el agua bautismal.

- Esa acción del Espíritu en nosotros no violenta nuestra libertad. Dios toca a la puerta de muchas maneras; depende de nosotros abrir la puerta o no. Por eso debemos pedir la gracia de ser dóciles a la acción del Espíritu y así tener la mente y el corazón de par en par.

- En el texto bíblico leemos: “A ellos te envío para que les comuniques mis palabras”. Somos portadores de un mensaje, el cual debemos transmitir fielmente, sin adulteraciones. No se trata de inventarnos un mensaje. La historia de la Iglesia está llena de dolorosas aventuras de personajes que, sintiéndose poseedores de la verdad, no trabajaron por el fortalecimiento de la comunidad eclesial sino que, llenos de soberbia, quisieron edificar sus proyectos personales, constituyéndose en árbitros de la doctrina y de la moral. Los pastores de la Iglesia debemos ser muy cuidadosos en comunicar el Evangelio de Jesucristo tal como lo lee la Iglesia. Esta fidelidad al Evangelio será posible en cuanto cultivemos una profunda vida interior, seamos humildes y tengamos una arraigada convicción de ser simples instrumentos al servicio de la evangelización, sin buscar protagonismos

- ¿A dónde es enviado Ezequiel? Las coordenadas las define Dios: “Yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde, que se ha sublevado contra mí”. El servicio profético de Ezequiel no tiene como interlocutores a los judíos piadosos, que querían ser fieles a la Alianza. Ezequiel es enviado al campo de batalla.

- El Papa Francisco insistentemente nos invita a salir al encuentro de aquellas personas que están en la periferia de la Iglesia y de la sociedad. Nos motiva a abandonar la zona de confort en la que nos hemos instalado. Por eso utiliza una impactante imagen para describir el deber ser de la acción pastoral: la Iglesia es como un hospital de guerra, y debemos atender a los heridos de la pobreza, la injusticia, las discriminaciones, las adicciones, las rupturas afectivas.

- Ser enviados del Señor no puede confundirse con el desempeño de una posición diplomática, en una ciudad amable y con poco trabajo. ¡Todo lo contrario!

• Pasemos ahora al texto del evangelista Marcos, que nos relata la visita que Jesús hizo a la tierra donde pasó gran parte de su vida como miembro de una familia sencilla.

• Es muy interesante la secuencia de comentarios y emociones que su presencia suscita entre los vecinos con los que había compartido todos esos años. Cuando lo escuchan en la sinagoga durante la reunión del sábado, expresan con admiración y asombro: “¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde le viene esa sabiduría y ese poder para hacer milagros?”. Para nosotros es clara la respuesta: esa sabiduría y el poder para hacer milagros le vienen de su Padre. Pero para sus paisanos el tema era muy complicado: “¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de …?” Es perfectamente explicable el shock que sufren, pues no entienden nada de lo que está sucediendo.

• Poco a poco, el escepticismo se va apoderando de los vecinos. Por eso Jesús exclama decepcionado: “Todos honran a sus profetas, menos los de su tierra, sus parientes y los de su casa”. Con este comentario, Jesús pone en evidencia un problema universal que consiste en los prejuicios, de diversa índole, que nos impiden valorar objetivamente a las personas. Los filtros de los prejuicios raciales, sociales, religiosos, etc., distorsionan la lectura de la realidad.

• Estas descalificaciones son particularmente destructivas cuando las hacen los padres o los maestros: “Usted es un bruto, un inútil que no sirve para nada…” Estas frases destruyen esa auto-estima que empieza a germinar, con consecuencias fatales para asumir la vida como adultos responsables.

• Que estos dos mensajes de las lecturas de este domingo – la misión que Dios confía y los prejuicios que nos enceguecen – nos hagan reflexionar sobre nuestros comportamientos. Pidamos a Dios que podamos avanzar por la senda de la madurez humana y cristiana, y seamos dóciles a la acción del Espíritu en nosotros.