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Ética de la competitividad

  •   Domingo Septiembre 30 de 2012
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Lecturas:

  • Libro de los Números 11, 25-29
  • Carta del apóstol Santiago 5, 1-6
  • Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

- Las personas y las instituciones somos muy celosas en cuanto a la protección de actividades y áreas de influencia que consideramos que nos pertenecen. Marcamos el territorio y lo defendemos de los invasores.

- Pues bien, la liturgia de este domingo nos proporciona elementos muy ricos para reflexionar sobre esta manera de reaccionar, que es connatural a los individuos y a las organizaciones; al final de nuestra mediación podemos llegar a unos principios básicos de una Ética de la competitividad:

  • En la primera lectura, Josué, al ver que dos miembros de la comunidad - que habían estado fuera de la reunión en la que fue concedido el don de profecía – empezaron a profetizar, aconsejó a Moisés: “Señor mío, prohíbeselo”
  • Una situación semejante es narrada en el evangelio; al ver que uno de los seguidores de Jesús expulsaba demonios en nombre del Maestro, Juan le cuenta al Señor que “como no es uno de los nuestros, se lo prohibimos”.

- Aunque estas dos escenas están muy distantes en el tiempo y se dan en contextos diferentes, sí encontramos un elemento común: Josué y Juan están a la defensiva porque creen que algunas personas están invadiendo espacios que no les corresponden; quieren marcar el territorio con una prohibición.

- ¿Cómo manejaron Moisés y Jesús estas dos situaciones?

  • “Moisés respondió: ¿crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el Espíritu del Señor”
  • La respuesta de Jesús va en la misma dirección: “No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí”

- Estas dos situaciones, que son descritas en las lecturas bíblicas, ponen sobre la mesa un tema muy sensible para nuestra sociedad, cuyas actividades económicas se desarrollan en el marco de una economía de mercado:

  • Cuando uno lee ciertos manuales de Mercadeo o escucha los cursos de capacitación para los vendedores de las organizaciones, queda sorprendido con la agresividad del vocabulario; parecería que se trata de una guerra santa y que los guerreros deben llegar al paroxismo antes de entrar en la batalla.
  • Me parece bastante desafortunado este lenguaje belicoso y están desenfocados los análisis que leen el reto de ser competitivos como una guerra de exterminio.

- El enfoque es completamente distinto: ¡los monopolios son detestables porque imponen unas reglas del juego parcializadas y su avidez de lucro los conduce a desentenderse de la satisfacción de los clientes!

  • ¡Qué bueno que existan varias empresas aéreas que tengan que captar a los pasajeros ofreciendo tarifas más bajas y mejorando el servicio!
  • ¡Qué bueno que se hagan presentes muchos bancos nacionales y extranjeros, que tengan que atraer a sus clientes tratándolos bien y ofreciéndoles nuevos productos!
  • ¡Qué bueno que haya partidos políticos de izquierda, centro y derecha que gocen de plenas garantías para su proselitismo, y que presenten al electorado sus propuestas de gobierno!
  • ¡Qué bueno que exista una amplia gama de colegios y universidades que compitan por los alumnos siendo excelentes y agregando valor a los programas que ofrecen!
  • ¡Qué bueno que estén en el marcado diversas Cajas de Compensación, Fondos de Pensiones y EPS que busquen la captación de nuevos afiliados mejorando su oferta!

- Los invito a que meditemos estos textos bíblicos, que nos presenta la liturgia de hoy, y que los confrontemos con la vida diaria. Tanto Moisés como Jesús rechazaron las sugerencias de intervenir con medidas sancionatorias o prohibitivas para tratar de frenar determinadas actuaciones que algunos podían considerar como amenazantes o invasoras.

- Quiero invitar a la alta dirigencia empresarial y a las Juntas o Consejos Directivos de la ciudad y de la región a que revisemos la forma como se entiende el reto de ser competitivos:

  • Desterremos el lenguaje de guerra, los comentarios venenosos, los rumores malintencionados. Estas son armas de guerra sucia que no construyen ciudad, región y país.
  • Por el contario, busquemos avanzar en la competitividad mejorando nuestros servicios, certificando y acreditando nuestros procesos, explorando nuevos nichos, agregando valor a lo que hacemos.
  • En un mundo globalizado, con unos mercados cada vez menos protegidos, no podemos malgastar las energías institucionales en disputas internas; en lugar de restar, tenemos que sumar recursos mediante las alianzas y sinergias; de lo contario, nos quedaremos rezagados ante el avance de otras regiones.
  • Las sabias palabras de Moisés y de Jesús nos aportan ricos elementos para una Ética de la Competitividad.