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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Agosto 16 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

El pasado 20 de julio, activistas de la organización ambiental Greenpeace se tomaron el parque de la Independencia de Bogotá e hicieron un llamado a los colombianos para rechazar la minería en los páramos. Tenían una bandera con un mensaje: “El agua es nuestra, no de las minerías”.

Esta llamada de atención de tan prestigiosa organización ecológica parece estar haciendo eco a la manera como Pablo inicia hoy su carta: “Hermanos: Fíjense cuidadosamente cómo se comportan: que sean como sabios y no como insensatos” (Efesios 5,15)-

Otra noticia: Los gases de efecto invernadero que están en el origen del cambio climático alcanzaron picos de concentración record en la atmósfera en 2014, cuando el planeta además registró una temperatura record en su superficie, reportaron el 17 de julio investigadores de todo el mundo.

Por su parte la agencia estadounidense oceánica y atmosférica NOAA, publicó un informe de los investigadores del “Estado del Clima” con la siguiente advertencia: “El dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso, que son los principales gases emitidos a la atmósfera, alcanzaron records de concentración en la atmósfera durante el año 2014”.

Estos datos, de alguna manera nos ponen en alerta y nos invitan a tener en cuenta la recomendación de Pablo a los Efesios, de no ser irreflexivos, sino de buscar la voluntad de Dios: “Aprovechen la hora presente, porque estos días son críticos” (Ef. 5,16).

En la misma línea están las palabras exhortativas del Papa Francisco en la LAUDATO SI, Alabado seas, Señor: “El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global es un sistema complejo relacionados con muchas condiciones esenciales para la vida humana. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático” (L.S., n23).

Aquí se presenta un reto no sólo para los gobiernos y estados, muchos de los cuales han estado en una actitud muy cobarde, sino también para nosotros. Debemos preocuparnos por el Medio Ambiente, por la Ecología, por la Creación de Dios, que nos la ha encomendado a todos los seres humanos.

El Evangelio nos habla de otro gran regalo: la Eucaristía, con estas palabras: “El que coma de este pan vivirá eternamente” (Juan 6, 58). Hoy estamos a vivirla con toda la fe posible y con toda la gratitud que se merece el Señor Jesús al darnos comer su cuerpo y su sangre.