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Pistas para la homilía

  •   Domingo Agosto 23 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Decisiones firmes y sin ambigüedades

• Lecturas:
- Libro de Josué 24, 1-2. 15-17. 18b
- Carta de san Pablo a los Efesios 5, 21-32
- Juan 6, 55. 60-69

• Cada vez, con mayor frecuencia, las personas asumen posturas ambiguas y prefieren no comprometerse, quedando en la penumbra los valores éticos. Estas respuestas resbaladizas se justifican en nombre del pluralismo social.

• Pongamos algunos ejemplos que se manifiestan en la vida de todos los días:

- Los maestros de la ambigüedad son algunos políticos, que quieren halagar a todos, quieren quedar bien con los empresarios y con los sindicatos, con el ejército y la guerrilla, con las Altas Cortes, con el Congreso, etc. Para quedar bien, van dispensando favores y hacen concesiones. Una política pública tejida con retazos de complacencias carece de consistencia. Por querer dar gusto a todos, terminan generando un profundo malestar pues el rumbo no está claramente definido y dan bandazos.
- Lamentablemente, muchos padres de familia quedan atrapados en las redes de la ambigüedad, pues son incapaces de trazar líneas claras a sus hijos. Ante el conflicto que puede surgir por asumir posiciones claras, guardan silencio.

• En este reino de la ambigüedad en el que todo es aceptado, muchas personas son incapaces de pronunciar un SÍ o un NO cuando están en juego los valores y principios éticos. Todo se negocia, todo se acepta en nombre de lo políticamente correcto y de la costumbre socialmente aceptada, es decir, se justifica diciendo “todos lo hacen”.

• La primera lectura, tomada del Libro de Josué, aborda esta problemática de los indecisos, de los que no toman posiciones claras. ¿Qué nos dice el texto? Después de muchos años y esfuerzos, finalmente el pueblo de Israel ha llegado a la tierra prometida, travesía épica que sido fuente de inspiración para la literatura y el cine.

• Josué, el líder escogido por Moisés como su sucesor, convoca una asamblea para celebrar la llegada a la tierra prometida, dar gracias a Yahvé y renovar la Alianza. Josué va directamente al tema central, sin rodeos: “Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan?”

• El pueblo de Israel había experimentado continuamente la presencia de Dios en su historia. Y, a pesar de esta cercanía, con frecuencia fue infiel a la Alianza y se desvió al culto de divinidades extranjeras. ¡Es impresionante la testarudez de este pueblo! Esto nos ayuda a tomar conciencia sobre la complejidad del comportamiento de los individuos y las comunidades. Nunca acabamos de aprender. A pesar de saber, por experiencia propia o ajena, que un determinado camino nos conduce al mal, lo emprendemos con espíritu de aventura. Ciertamente continúa la tentación de querer comer el fruto prohibido.

• Nuestra relación con Dios y nuestra fidelidad a las prácticas religiosas es de conveniencia: lo hacemos cada vez que nos sentimos amenazados o en un apuro.

• En el texto evangélico que acabamos de escuchar, Jesús plantea unos temas fuertes que sacuden a sus interlocutores. Recordemos cuáles fueron los dos comentarios provocativos que hace:

- El primero de ellos se refiere a la eucaristía: “Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. Al oír estas palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: Este modo de hablar es intolerable. ¿Quién puede admitir esto?”
- El segundo comentario provocativo se refiere a la resurrección: “Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: ¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?”

• Estas enseñanzas de Jesús sacuden fuertemente al público que lo escuchaba y se produjo la crisis. Dice el texto: “Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con Él”. Estos candidatos a seguidores de Jesús habían escuchado con interés sus enseñanzas, habían quedado maravillados con sus milagros. Pero su compromiso no iba más allá de eso. No fueron capaces de asumir al Jesús total que no solo hablaba un lenguaje poético y cercano que tocaba los corazones, y ayudaba a los más necesitados; el Jesús total también invitaba a morir a los egoísmos para nacer a una nueva vida, tomar la cruz y seguirlo incondicionalmente. Viendo la desbandada de muchos, Jesús confronta a los Doce y les pregunta: “¿También ustedes quieren dejarme? Simón Pedro le respondió: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”.

• Que esta meditación dominical que hemos titulado Decisiones firmes y sin ambigüedades nos motive a destapar las cartas de nuestras verdades a medias con las que nos engañamos a nosotros mismos: no podemos ser más o menos fieles a los votos matrimoniales o a las promesas sacerdotales; no podemos ser más o menos honrados; no podemos ser más o menos católicos. ¡Somos o no somos!