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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 13 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

La carta del apóstol Santiago trae una frase clave para nuestra respuesta a la encíclica LAUDATO SI, Alabado seas, Señor, del Papa Francisco: “¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?” (Sant. 2,14).

La encíclica en realidad es una invitación a no quedarnos sólo con una Ecología poética y romántica. Tal vez este sea el inicio de una buena motivación. Sin duda una persona que no sólo mira, sino que admira la belleza de una montaña, de una cascada de agua, del volar de aves, comienza a querer y entusiasmarse por la Naturaleza y el Creador.

El Papa nos invita también a ser contemplativos: “Todo el universo material es un lenguaje de amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua , las mañanas, todo es caricia de Dios” (ibidem, Nr.84). Y nos coloca el mejor ejemplo que nos podía ofrecer como es la figura de San Francisco de Asís, que a ejemplo de Jesús, supo mirar y admirar la Creación.

Pero el Papa siguiendo al apóstol Santiago, nos invita a no quedarnos allí, sino a mirar a los pobres. El apóstol en la lecturas de hoy usa un argumento bien sólido: “Supongamos que a algunos de la comunidad les falta la ropa y el alimento diario, y uno de ustedes les dice: que les vaya bien, abríguense y aliméntense bien, pero no les da lo necesario para el cuerpo¡ ¿de qué les sirve eso?” (Sant. 2, 15).

El Santo Padre no oculta esta preocupación. La palabra pobre o pobres aparece 57 veces en la encíclica. Como que estuviera respondiendo primero a la realidad actual de tantos países, pero también a las personas que hablan sólo de la Fe, de la Fe y de la Fe, como escuchamos a veces por radio, en programas financiados por dinero de USA.

Santiago parece adelantarse a los problemas teológicos del siglo de Lutero, cuando dice así: “Tú tienes fe, yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin las obras, que yo, con las obras, te probaré la fe que tengo” (Sant. 4, 18).

Sea esta una invitación a leer en la encíclica los desafíos en el campo económico, social, cultural, político y religioso. Y a responder con obras concretas de cuidado de la Naturaleza y atención a quienes sufren el mayor impacto de los descuidos y abusos que hacemos con aquella.