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Pistas para la homilía

  •   Domingo Septiembre 27 de 2015
  •   Pistas para la Homilía del Domingo
  •    Jorge Humberto Peláez Piedrahita, S.J.

Profetas, celos y escándalos

• Lecturas:
- Libro de los Números 11, 25-29
- Carta del apóstol Santiago 5, 1-6
- Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

• Los textos bíblicos que nos propone la liturgia de este domingo iluminan la acción evangelizadora de la Iglesia. Son ellos: el servicio que prestan los profetas a la comunidad; los celos que se manifiestan entre los hermanos en la fe; la firmeza con que hay que responder a los escándalos que, dolorosamente, hieren a la comunidad.

• Abordemos, en primer lugar, el servicio que los profetas prestan a la comunidad:

- El término profeta tiene un significado muy amplio. En general, el gran público considera al profeta como una persona que tiene la capacidad de anticipar el futuro. Sin negar que algunas veces Dios concede a sus elegidos este don, debemos ser cautelosos pues hay muchos charlatanes que abusan de la credulidad de la gente y se presentan como conocedores del futuro.

- Los auténticos profetas son personas de una profunda vida interior, con una relación muy íntima con Dios, y Éste les concede el don de poder comprender los acontecimientos, no como simples hechos ocurridos al azar, sino dentro de la lógica del plan de salvación. En este sentido, los profetas prestan un invaluable servicio a las personas y a las comunidades, ayudándolas a discernir la voluntad de Dios.

- En el texto del libro de los Números, el carisma de Moisés como líder de la comunidad es compartido con los setenta ancianos, para que ellos acompañen muy de cerca a la comunidad que peregrina por el desierto.

- En su Carta, el apóstol Santiago hace una fuerte denuncia social: “El salario que ustedes han defraudado a los trabajadores que segaron sus campos está clamando contra ustedes; sus gritos han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos”. La denuncia de las injusticias es una constante en la tradición judeo-cristiana, lo cual ha suscitado violentas reacciones por quienes se sienten señalados.

- En virtud del bautismo, participamos del profetismo de Cristo. En consecuencia, debemos fomentar una sólida vida interior que nos permita escuchar y leer la voluntad de Dios que se manifiesta a través de los acontecimientos, y contribuir a implementarla. El compromiso evangelizador de todos los bautizados nos exige anunciar el Reino de Dios y denunciar los anti-valores que se oponen a él.

• Pasemos al segundo punto de interés pastoral que nos proponen los textos bíblicos de este domingo: los celos que se manifiestan entre los hermanos en la fe:

- En la primera lectura, Josué pide a Moisés que prohíba profetizar a Eldad y Medad porque siente que están usurpando un carisma. Pero Moisés le da una sabia respuesta: “¿Crees que voy a ponerme celoso? Ojalá que todo el pueblo de Dios fuera profeta y descendiera sobre todos ellos el Espíritu del Señor”.

- En el texto del evangelio, el apóstol Juan manifiesta sentimientos parecidos: “Hemos visto a uno que expulsaba los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos”.

- No dudamos de las buenas intenciones de Josué y del apóstol Juan. Sin embargo, no debiera mortificarnos ver que otros hermanos nuestros han sido bendecidos con los dones del Espíritu. Tenemos que reconocer el doloroso espectáculo que ofrecen comunidades religiosas con diferentes carismas que se descalifican públicamente. En lugar de competir, deberíamos trabajar juntos para así utilizar mejor los escasos recursos de que disponemos.

• Finalmente, digamos una palabra sobre la firmeza con la que hay que afrontar los escándalos que hieren a la comunidad:

Durante mucho tiempo se pensó que la mejor manera de afrontar los escándalos era evitar que salieran a la luz pública. Esta equivocada estrategia no resolvía nada y trasladaba los problemas de parroquia en parroquia y de colegio en colegio… Y además se hizo insostenible con la irrupción de las redes sociales.

- Los Papas Benedicto XVI y Francisco han afrontado con valentía los escándalos que afectan la vida de la Iglesia, y no se han quedado en declaraciones genéricas sino que crearon hechos jurídicos contundentes. La Iglesia, como Madre y Maestra, debe articular el llamado a la misericordia con la defensa de las personas más vulnerables. Las palabras del Señor son estremecedoras: “Al que sea ocasión de pecado para esta gente sencilla que cree en mí, más le valdría que le pusieran al cuello una de esas enormes piedras de molino y lo arrojaran al mar”.

• Que estas sencillas reflexiones, inspiradas en las lecturas de este domingo, fortalezcan el carisma profético dentro de nuestras comunidades, nos ayuden a superar los celos entre hermanos para así tender puentes de colaboración, y nos den el valor para reconocer los pecados de los miembros de la Iglesia sin pretender minimizarlos.