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Aporte Ecológico a la homilía del domingo

  •   Domingo Septiembre 27 de 2015
  •   Aporte ecológico a la Homilía del Domingo
  •    Alejandro Londoño Posada, S.J.

En la lectura del apóstol Santiago de hoy aparecen unas palabras muy fuertes: “Oigan esto, los ricos: Lloren y laméntense por las desgracias que van a venir sobre ustedes… se pusieron a amontonar riquezas…” (Sant. 5,1 y 4).

El Papa Francisco en un diálogo con su amigo Marcelo Figueroa, en la radio argentina FM Milenium, también se pronunció con palabras duras. Envió un mensaje de una fuerte carga medioambiental al afirmar que estamos “al borde de lo irreversible”, en un punto trágico, respecto al cuidado de la creación de Dios.

Para el Pontífice: “tenemos una mala relación con la creación en este momento y no nos preocupamos de cuidarla, porque prima ante todo el beneficio”, afirmó, refiriéndose a las ganancias monetarias.

Y añadió “En el fondo está el dinero, el becerro siempre es de oro, el ídolo es de oro y está en el centro. Se ha desplazado al hombre del centro y ahí está el dinero”.

Hace poco el periódico nos traía la información de que uno de los grandes potentados de Estados Unidos proponía no recibir al Papa en ese país, pues estaba hablando del problema del Calentamiento Global y este no existía.

Tal vez en la cómoda casa donde él vive lleno de comodidades no se note. Pero para cualquier persona que estudie las opiniones de los científicos, no es un misterio. En realidad estamos “cerca de lo irreversible”, como dice el Papa. En Colombia no es raro escuchar noticias como la de que del bosque seco (no se confunda con la selva húmeda!) que antes cubría alrededor de 8 millones de hectáreas, pero que hoy no queda ni la décima parte de lo que fue.

Desde la llegada de los europeos a nuestro continente este desastre fue comenzando y ha sido apoyado por la minería legal e ilegal. Lo mismo se diga de la agricultura y ganadería intensiva, incluso la misma urbanización descontrolada.

Y en esto todos tenemos culpa. Nadie, a menos que esté trabajando con seriedad por el Medio Ambiente, tiene excusas. Los unos por ambición, explotando la Naturaleza para sacar dinero, los otros por omisión, por no hacer nada.